René de la Torre y la búsqueda incesante de un estilo propio

En la provincia de Camagüey, en general, y en su ciudad capital, en especifico, se ha venido desarrollando un fuerte movimiento de las artes plásticas que se destaca en el contexto nacional.

René de la Torre Aguilar es un pintor muy enraizado en su ciudad natal, quien en los últimos tiempos, refleja, en sus cuadros, a la mujer en todas sus dimensiones; temática que forma parte de su más reciente creación, aunque considera que de cada una de sus pinturas se desprenderán más trabajos que constituirían series.

Reconoce que hasta el momento sólo existen ideas generales de la presencia de la mujer en diferentes contextos del entorno camagüeyano: las danzantes, la pintora, el pintor plasmando el desnudo de la mujer, la espiritualidad de la fémina, el éxtasis, la inquietud, la sorpresa: la mujer, la naturaleza y la campiña… Con gran dominio de la técnica recrea la imagen de la mujer desde su óptica anímica.

“Si miramos toda la panorámica se desprenderán series de cada uno de los trabajos. Ese es mi reto”, aclara de la Torre.

“No pudiera decirte con seguridad qué otro camino, desde el punto de vista conceptual y de forma, pudiera aparecer en lo adelante… No tengo hasta ahora definido ese rumbo porque como se puede apreciar muchas formas están elaboradas, creadas y recreadas a partir de accidentes de la misma pincelada. Quién sabe si esa carga de líneas que se aprecia pudiera convertirse en muchos más colores. Posiblemente sea lo que suceda”.

René de la Torre emplea los colores para darle vida a sus cuadros. Con frecuencia utiliza el mismo color original, pero no obstante se refleja la influencia de la escuela europea donde se educó. Le ha sido muy difícil desprenderse de ese estilo para reflejar el entorno caribeño. Él reconoce que aún le falta, pero que tampoco está ausente.

René estuvo muchos años en el Instituto Estatal de Artes de Kiev, en la República de Ucrania y se graduó de master en pintura, en 1984, después de varios años de estudios rigurosos.

“Como es lógico, en la búsqueda incesante de un estilo propio; ese entorno va transitando en la obra”.

Tiene la influencia de importantes pintores: de Kandinsky, Rubens, Picasso, Tiziano, Matisse, Frangonard y Miró.

René de la Torre Aguilar, culminó sus estudios de artes plásticas, en 1962, en la primera Escuela Nacional de Instructores de Arte que se creó en Cuba, que radicó en el Comodoro, en La Habana, pero desde la infancia demostró vocación hacia la pintura e ingresó a la escuela “José Martí” de Camagüey a principios de la Revolución.

Los críticos reconocen que de la Torre se caracteriza por el rigor técnico en cada uno de los trazados, pero más que la técnica, el oficio de pintor y la formación en las más rigurosas academias que garantizan el contenido artístico de la obra. Aunque muchas de sus pinturas las realiza en pocas sesiones de trabajo, la calidad artística está presente en cada una de ellas.

“Eso depende de la carga emocional y la motivación del creador. A veces esa carga emocional está presente y uno mismo no lo sabe. Eso depende de la labor diaria, del deseo diario, de la constancia, la necesidad diaria de pintar… Lo demás viene después”.

Los cuadros de este pintor camagüeyano le permite al público ir más allá de la intención del autor. El espectador puede tener juicio propio, crear sus propios razonamientos y sus propias imágenes.

“Todo depende del nivel cultural que posea la persona. Me he quedado asombrado con mucha gente de pueblo, con ciudadanos sencillos que ofrecen interpretaciones de los cuadros que están al nivel de cualquier conocedor. Es que el pueblo tiene información y conocimientos. Eso quedó demostrado con un cuadro titulado Cerebro, el cual recibió una lectura diferente, pero coherente y muy interesante”.

Considera René que aún no ha transitado por una etapa optima de creación, pero para él la década del 1970-1980 fue un buen periodo en su vida como pintor, porque surgieron obras que actualmente se ha visto en la necesidad de retomar, pero con otra visión, otra experiencia y un oficio.

“Cuando uno hace un análisis retroactivo ve muchas cosas muy buenas que se realizaron en un período. No obstante siempre estoy en una constante búsqueda y creo que ahora estoy en un excelente tiempo”.

Se siente orgulloso de su ciudad, de Camagüey, donde su obra ha tenido el reconocimiento del público.

“En la última exposición, que se montó en la galería de la Unión de Escritores y Artista de Cuba de esta provincia, lo aprecié… Ni yo mismo pensé que iba a tener tanta aceptación…, tal vez por considerarse que no había trabajos de una gran consolidación en el sentido material y de grandes dimensiones. Recuerdo que fueron temperas, dibujos, acuarelas y no había ningún óleo, pero gustó bastante. Muchas de las obras que estoy creando ahora son tomadas de esa exposición. Tengo la percepción de que el óleo da mucha solidez a la obra. Recogí muchas de aquellas cosas que gustaron y las llevé al óleo”.

Los cuadros de René de la Torre – exhibidos en más de 100 exposiciones – se han podido apreciar en La Habana, Camagüey, Santiago de Cuba, El Salvador, Inglaterra, Ucrania, Canadá, Venezuela, Polonia, Eslovenia, Francia, Italia, Estados Unidos, Argentina, España y Holanda.

“En el 2001 participé en la exposición Nueve artistas cubanos, en el teatro Las Ruinas de Suchitoto, en el Salvador y en el Centro Nacional de Artes de ese propio país”.

El pintor también ha merecido importantes reconocimientos locales y nacionales, entre ellos la Distinción 487 aniversario de la Villa de Santa María del Puerto del Príncipe y la Medalla “Raúl Gómez García”, ésta última por su labor ininterrumpida durante más de 25 años en el sector cultural.

Una de las obras más importante para este creador es precisamente Punto de Partida, de una dimensión de tres metros de alto por dos de ancho. Fue pintado en el año 1970, una época de búsqueda incesante y de mucha investigación. Con Punto de Partida, la pintura de René comenzó a marcar un estilo propio.

A raíz del desarrollo que han adquirido las editoriales de provincia, René también participa en la ilustración de libros de poesía y dibujos infantiles. Ilustraciones en las que está presente la cubanía: la palma, el bohío, la campiña, las montañas, los valles, los animales, los niños, el campesinado, el barrilete… También participó como jurado en el Encuentro Nacional de Pintura efectuado en Morón en 1995 y en el Salón Nacional de Dibujo 1976 del Consejo Nacional de Cultura celebrado en Camagüey.

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2 comentarios on “René de la Torre y la búsqueda incesante de un estilo propio”

  1. desde venezuela mil felicitaciones saludos besos

  2. […] el restaurante obras del artista cubano de la plástica René de la Torre que recrea momentos visuales de estampas y paisajes de la campiña […]


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