Tuvimos suerte de llegar con vida a La Habana: la impaciencia exánime me obligó a retar a la muerte

Por Lázaro David Najarro Pujol

Accidente masivo en el municipio Los Palacios, de Pinar del Río. Foto Carlos Bauta. Periódico GuerrilleroCamagüey, Cuba, 4 agos.-Viajar en agosto a La Habana desde esta ciudad deviene aventura arriesgada a enfrentar por quienes no tienen la posibilidad económica de optar por un auto particular y aun menos un taxi del Ministerio del Transporte.

Muchos se pasaron más de 20 horas en la Terminal, y no pocos de  los viajeros estaban acompañados por niños y adolescentes. La Unidad Empresarial de Base solo se limita en Camagüey, a 570 kilómetros al este de La Habana, a suplir los turnos establecidos (ante el colapso del transporte).

Los pasajeros consultados expusieron que el dia1ro de agosto de 2016 desde el amanecer y hasta la noche, ni los números más bajos en la Lista Espera, pudieron abordar un ómnibus. El calor de ese día era intenso.

Llegaban los ómnibus del oriente cubano a la Terminal sin capacidad y la Lista de Espera no avanzaba. Desde la primera salida de la mañana hasta alrededor de las diez de la noche solo fueron afortunados unos 20 pasajeros y tres o  cuatro Casos Sociales…

A pocas metros de la Terminal, uno que otro ómnibus a través de la “ayuda” de los Gestores de Pasaje (“trabajadores transportistas por cuenta propia”, quienes pasan de una docena), recoge a veces hasta siete viajeros que pueden abonar el doble o el triple  del precio oficial (en lugar de 106 pesos en moneda nacional, entre 250 y 375 pesos).

La mayoría decide esperar el arribo de un ómnibus extra. Los más sensatos prefieren la expectación que aventurarse en camiones particulares dedicados al transporte de pasajeros. Pero las horas pasaban y las posibilidades disminuían.  Ninguna operación por las autoridades de la Empresa Provincial de Transporte, surgió.

La lista quedó en el número 151. Aún faltaba la última salida de la  noche, cuando la impaciencia exánime me obligó a retar a la muerte. Me uní al grupo de desesperado o suicida de pasajeros.

Y cuando no aparece el transporte estatal entonces ahí entran en acción los camiones privados con un aumento del precio del pasaje, en lugar de 150 pesos en moneda nacional lo suben a 200. Pero están ahí al asecho, a cualquier hora.

Alguien protesta y la respuesta es rotunda: “O pagas 200 pesos o te bajas”, así de definitivo. Sin compasión. La pésima educación lo distingue tanto como el total despotismo ante la poca operatividad de las autoridades.

Los pasajeros saben a lo que se están exponiendo al viajar en los camiones privados que han mejorado el confort de los asientos pero no todos los conductores  son responsables. La noticia de accidentes aparece en los medios de comunicación.

“Trece muertos y 34 heridos dejó hoy (28 de diciembre de 2015), el choque de dos camiones en la provincia oriental Santiago de Cuba, informaron medios locales” (el mayor de su tipo en los últimos diez años en la región).

La información de la Agencia Cubana de Noticias (ACN), precisa que el “accidente se produjo cuando colisionaron dos camiones particulares dedicados al transporte de pasajeros, uno de ellos procedente de La Habana con destino a Guantánamo.

“En el otro, que se dirigía desde la localidad Yerba de Guinea hacia Songo La Maya, en Santiago, viajaban los trece pasajeros que perdieron la vida, incluida una niña, además de siete mujeres y cinco hombres”.

Ese es uno de  los 10 mil accidentes ocurridos en la isla entre enero y noviembre de ese año, con 688 fallecidos.

accidente en Pinar del Rio

Otro escalofriante accidente ocurrió en la Carretera de Santa Cruz del Sur en octubre de ese propio año. Según cable fechado el 2015-10-11 09:10:33:

Camagüey, Cuba.- En la mañana de este sábado, se produjo un accidente masivo de tránsito en la carretera que conduce del municipio de Santa Cruz del Sur, a esta ciudad, con saldo preliminar de 13 fallecidos y 35 lesionados adultos, además, de cinco niños.

Las autoridades competentes, en el lugar del accidente determinaron como causa fundamental, el exceso de velocidad del camión. El conductor pierde el control del vehículo y se vuelca, al transitar con pasajeros desde Santa Cruz del Sur hacia los poblados intermedios y la ciudad de Camagüey.

TESTIMONIO:

Una pasajera me cuenta: “Agosto del año pasado. Terminal de ómnibus municipal las Baleares, Holguín. 1:00 llega un camión todo de tola metálica, casi hermético. Monta a las mujeres con niños primero, muchos (una con un bebé de 2 meses de nacido, salio de Moa: 200 kilómetros al este de la capital provincial a las 4 de la mañana.

“Desde las 8 de la mañana no salía nada de la Terminal, las máquinas de 20 pesos no parecían. Todos los pasajeros con el destino montaron, algunos sentados en el escalón de subir. Sobrepasa la capacidad.

“En el trayecto recogía en cada parada a los que estaban a esa hora en la carretera. Muy lento por el exceso de peso avanzaba aquella mole de hierro, como a los 10 hm, empiezan algunos niños y mujeres a vomitar, el calor sobrepasaba los 40 grados.

“Mi mayor preocupación era el bebé recién nacido, yo preparada para la travesía llevaba agua, caramelos y un abanico, pero pronto me quedé sin provisiones, todo se lo fui dando a los niños y no  me abanicaba por  refrescarle el calor al bebecito que llevaban en frente…

“Poco a poco las personas iban cambiando de color, palideciendo y constantemente pedían parar por los vómitos de los niños. No podíamos caminar dentro, ya la gente empezó a protestar porque se demoraba mucho, yo empecé a preocuparme por la salud de los pasajeros y pensaba que en vez de ir para la Terminal iríamos al hospital directo por la deshidratación de algunos y soponcio de otros.

“Ya mis fuerzas comenzaban a menguar también quería quedarme en el camino, la situación era insoportable.

“A  los 25 o 30 kilómetros de un cielo despejado y un sol rajapiedras, apareció una nube en el centro del camino, empezó a llover fuerte, todos queríamos salir por las pequeñas ventanitas, los que estábamos cerca de ellas, yo era una. Le alcanzábamos agua al resto , todos nos mojamos como pudimos, la transformación de los rostros fue inmediata… El señor nos protegió, pensé yo y el di las gracias a nombre de todos… La salvación fue divina”

EL VIAJE DE LA MUERTE

Pero las noticias no conmueven a “pilotos” de camiones particulares dedicados al transporte de pasajeros. Una amiga me advierte que prefiere esperar que arriesgarse en esa mole de chatarra. Pero me enroló ante la premisa de que el tiempo no se puede recuperar, aunque también la vida imposible de recobrar. “No voy a tener, como se dice en cubano, tan “mala suerte”, pienso.

Salimos pasadas las diez de la noche, bajo un intenso calor y a veces con el corazón en la boca. Todo transcurría aparentemente normal hasta la entrada de la Autopista Nacional.  Un camión de transporte de pasajero de color verde y muy lujoso con grandes ventanillas, conducido por un joven nos adelantó.

Fue suficiente esa acción del conductor para el inicio de la gran competencia.

Una mujer lamentaó haberse subido. “¿No se dan cuenta que transportan personas?” En las manos de quienes conducen el vehículo está la vida de niños, adolescentes, jóvenes y adultos…. Y nuestro conductor ha olvidado que nuestras vidas dependen de su sensatez.

La carrera prosigue en la Autopista. Parece que el conductor del otro vehiculo es más prudente porque desiste y no decide traspasar la “nave” en la que viajamos. Pero de momento aparecía en la oscuridad de la noche. Una y otra vez se repitía la carrera.

Realmente los pasajeros de las dos camiones no tuvimos tan “mala suerte”. Llegamos a La Habana en la madrugada.

UNA POSITIVA EXPERIENCIA EN VILLANUEVA, EN LA HABANA

El regreso al oriente fue más placentero y más seguro. Primero a Sancti Spíritus, luego Ciego de Ávila. El ambiente en la Terminal de Última Hora Villanueva, en La Habana era muy bueno el día 2 de agosto. Salían ómnibus extras a diferentes destinos, especialmente hasta Ciego de Ávila. Existe más control. Han desparecido los buquenques (Gestores de Pasaje, aunque la mayoría son ilegales), quienes merodeaban el recinto para aprovecharse de las carencias de transporte y sobornar a empleados y chóferes..

En la Terminal de Ciego de Ávila ocurre lo mismo que en Camagüey. Los ómnibus dejan asientos y cargan fuera del local. La lista de espera está paralizada. Pasada las 4 y 30 de la madrugada por fin abordó el ómnibus Ciego de Ávila-Camagüey.

Yo no sé cómo, pero pude burlar la muerte. Espero no retarla jamás porque es muy peligroso.

 

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2 comentarios on “Tuvimos suerte de llegar con vida a La Habana: la impaciencia exánime me obligó a retar a la muerte”

  1. Flor elena quero dice:

    David … Dios te bendiga amigo me encanto ese libro… Enviado desde mi Orinoquia

  2. Buen artículo, son historias y vivencias que no vemos en otros medios.


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