La confianza (Fragmento de Muchachos de los Canarreos

Pusimos proa mar a dentro.

Navegamos con fuertes olas y corrientes tormentosas.

–Vamos hacia el norte. Al amanecer trazamos rumbo al suroeste. Necesitamos llegar antes de la tarde, ya que empeorará con fuertes vientos y mala mar. El cielo, en la mañana, estará despejado.

–Hoy en la tarde me parece que no veremos la puesta de sol –dice Benito, el patrón.

Mientras navegamos vuelve a mi memoria la imagen de Nueva Gerona, como si caminara por sus calles. Veía el esfuerzo de miles de jóvenes empeñados en recuperar a la ciudad del huracán de 1967.

Todo vuelve a mí como aquella noche que visité Gerona por primera vez. «¿Dónde estará ella ahora? ¿Se acordará de mí? »

–Fausto, ponga rumbo a Cayo Largo.

–Como usted diga, Benito.

Navega dentro de mi corazón la pequeña isla, con sus calles tapizadas de adoquines. Traía conmigo la imagen de las embarcaciones fondeadas en las márgenes de su río, testigo de amores y desamores, encuentros y desencuentros, deportaciones y levantamientos, abandono y descubrimiento, de ultrajes y heroísmo y, sobre todo, sueños.

–¿Sigues preocupado, extrañas algo? –me pregunta Benito, sonriendo.

–¿Sabes una cosa, Benito? Recuerdo aquellas palabras que usted me dijo cuando yo observaba las valla que predice que la Isla de Pino puede convertirse en la Isla de la Juventud.

–Si, lo recuerdo bien.

–¿Usted sigue dudando que Isla de Pino pueda convertirse en Isla de la Juventud?

–Dudando, no, dije que era un ideal.

–Pues mire, este periódico. Es del año pasado, en el que Fidel dejó en manos de los jóvenes esa posibilidad.

–Si, eso se comentó mucho aquí.

–Aquí lo dice, mire: el 12 de agosto de 1967, Fidel expresó, en la inauguración de la Presa Vietnam Heroico, que sí era posible convertir a esa ínsula en la Isla de la Juventud.

–¿Eso dice?

–Léalo usted mismo:

–Es que. No, muchacho, no. Yo no sé leer –me responde apenado.

–Bueno, entonces yo se lo voy a leer. Son palabras textuales de Fidel: « […] dije Isla de Pinos. Pero, ¿por qué lo dije? Porque todavía no es verdaderamente la Isla de la Juventud. […] Esta Isla, que por ahora no la vamos a llamar ni de la Juventud ni de Pinos, porque hay poco de las dos cosas todavía […] si se le llama a esta isla «Isla de la Juventud» tendría que ser con un carácter todavía provisional, como expresión de una intención, como un objetivo, como una meta, como un ideal. Pero todavía no se le puede llamar a esta isla «Isla de la Juventud» en el sentido real de la palabra».

–Bueno, aquella madrugada cuando navegábamos por el río las Casas lo que quise decirles es que eso era un ideal. Eso de Isla de la Juventud.

–En ese sentido usted tiene la razón. Pero usted dudó.

–Quizás lo que no me supe explicar bien, muchacho.

–Se lo digo porque al leer el periódico encontré la respuesta a sus dudas. Es decir, en las palabras de Fidel está la respuesta.

«Y me parece que es subestimar el temple de nuestros jóvenes, subestimar su entusiasmo y su magnífica potencialidad revolucionaria».

–Ven acá David ¿De dónde sacaste tú ese periódico?

–La muchacha que conocí en Gerona me obsequió el periódico, pero yo no lo había leído completo. Pero ahora mientras pensaba en ella, fui al camarote y busqué el periódico y me encontré esto.

–Ese objetivo de convertir a la Isla de Pinos en Isla de la Juventud requiere de mucho sacrificio, de mucho tiempo. Pasarán muchos años para que eso sea posible.

–¿Usted cree, Benito? ¿Muchos años?

–Unos veinte años.

–Me parece demasiado tiempo si tenemos en cuenta que el proyecto está en marcha.

–Quizás para finales del siglo…

–No, no. Que va, Benito. Yo lo veo a la vuelta de la esquina… Vaya, es un decir.

–Esa es tú opinión y debo respetarla. Pero por el sacrificio que hay que hacer yo lo veo mucho más lejano.

–El sacrificio siempre estará presente, Benito. Por ejemplo, su labor requiere de mucho sacrificio. Pero creo que usted podrá ver ese sueño. Usted no pudo recorrer Gerona porque estaba esperando que llegara la pipa del combustible, pero vi mucho entusiasmo. ¿Qué usted cree, Fausto?

–Particularmente, confió en ustedes, en esta nueva generación que está surgiendo. En la Isla pudiste ver a muchachos como tú trabajando muy duro.

–Usted sabe, Fausto me recuerda a Vicente, que siempre confió en que no me rajaría. Confiaba más que los demás vecinos de mí barrio que siempre están recalcando que: « ¡Esta juventud, está perdida!» No los puedo entender. ¿Yo estaré entre los perdidos? ¿Los jóvenes de que usted habla, Fausto, también están perdidos? Vi muchas cosas a solo un año del discurso de Fidel.

–Si, eso es verdad. Tienes razón, David. Cuando Fidel lo dejó caer es porque es posible. Pero, ¿cuándo?

–Bueno, ya llegará ese momento. No lo veo muy lejos… Mira en este periódico está clara la idea:

«Llamémosla Isla de la Juventud cuando la juventud con su obra haya hecho algo grande, haya revolucionado aquí la naturaleza y pueda exhibir el fruto de trabajo, haya revolucionado aquí la sociedad».

–Estuve en la Isla el año pasado y vi los destrozos que dejó el huracán. El peso fundamental de la recuperación lo lleva la juventud.

–Fidel confía en los jóvenes, Benito. Miré aquí está:

«Y si nuestros jóvenes están en esa actitud, podemos provisionalmente llamarla Isla de la Juventud, pero Isla de la Juventud con un gran contenido ideológico, con un gran contenido técnico, con un gran contenido social, y en prueba de la confianza que realmente tenemos de que nuestros jóvenes serán acreedores al derecho […] de llamar a esta región de nuestro país Isla de la Juventud».

–David, eso que está explicado ahí, en el periódico era lo que quería decirte cuando me comentaste aquella madrugada el contenido de las vallas que están en el río Las Casas.

–Yo también confío en los jóvenes, –dice Fausto.

muchachos delos canarreos3

Capítulo 1:  ¡Soñar despierto!

Capitulo 2: Haz lo que digo… 

Capitulo 3: Los Guachos

Capitulo 4: El ritual

Capitulo 5: Si demoran se les muere

Capitulo 6: Rajado, ni muerto

Capitulo 7: La fragancia del mar

Capitulo 8: Magnitud de coral

Capitulo 9: ¡Muchacho al agua!

Capitulo 10: La felicidad se va

Capitulo 11: Un enjambre de mosquitos

Capitulo 12: El Sargento

Capitulo 13: Temporal en alta mar

Los siguientes capitulos no están disponibles en este blog

Capitulo14: ¡Un día detrás de otro!

Capitulo 15: Proa a una Isla Mágica

Capitulo 16: La fuerza del amor

Capitulo 17: Las Picolinas

Capitulo 18: Ojeada centellante

Capitulo 19: ¡La caldera del Diablo!

Capitulo 20: Peces ciegos (Solo disponoble un fragmento)

Capitulo 21: Carnada para tiburones

Capitulo 22: La confianza

Capitulo 23: El pretexto

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