CAMINO DE HIERRO: Vial ferroviario Camagüey-Santa Cruz del Sur (+Fotos)

Primer Premio del Concurso nacional Patrimonio Ferroviario 2022 por Aniversario 185 del primer ferrocarril de Latinoamérica e Hispanoamérica.

Por Lázaro David Najarro Pujol/Fotos del archivo, del perfil  Camagüey Antiguo de Enrique Fort Mayoral, del blog Memorias de Nicasio Casas Diez.y EcuRed

Con la construcción de la línea del ferrocarril de Santa Cruz del Sur, en 1923, una gran parte de las familias residentes en las Doce Leguas emigró hacia la ciudad sureña camagüeyana.

El ferrocarril propició la transportación del pescado fresco hacia la capital de la provincia y otras ciudades.

El proyecto, fue una iniciativa de Gaspar Betancourt Cisneros (El Lugareño) que databa de 1849, dos años antes de la inauguración del vial de 72 kilómetros, Puerto Príncipe-Nuevitas, debido a la importancia que adquiere su embarcadero en el comercio de cabotaje hacia Sudamérica.

Según el historiador Fernando Crespo, existen informes de mediado del siglo XIX, que aseguran que los principales hacendados y ganaderos de Puerto Príncipe, abogaban por la necesidad del segundo camino de hierro de la región, con el objetivo de la exportación de más de 40 000 cabeza de ganado por Santa Cruz del Sur y con destino al comercio exterior.

(Santa Cruz del Sur llegó a convertirse en el tercer municipio ganadero de la República.)

Estas ideas recibieron el respaldo del contador de hacienda y naturalista español, vecino del Puerto Príncipe, Miguel Rodríguez Ferrer.

Lo costoso del proyecto impidió que el Ayuntamiento lo aprobara.

Regino Avilés Marín, en su investigación, Apuntes para la historia del ferrocarril Puerto Príncipe-Santa Cruz del Sur, añade que el 22 de julio de 1889, el teniente general Manuel Salamazos Negrete, Capitán General de la Isla, visitó Puerto Príncipe y en reunión efectuada con el Presidente de la Diputación Provincial y a propuesta del señor alcalde y otras personalidades, acordaron la construcción del ramal del ferrocarril Puerto Príncipe-Santa Cruz del Sur. La provincia contaba con más de 4 790 propietarios de fincas rústicas con derecho al voto.

Fue el 10 de abril de 1899, que en sesión ordinaria del Ayuntamiento de Santa Cruz del Sur, se acordó entregar a la autoridad superior, el general norteamericano John R. Brecke, Gobernador General de la Isla, la solicitud de inicio de los trabajos de construcción de una línea férrea Santa Cruz del Sur-Puerto Príncipe. Se redactó una argumentada exposición firmada por los vecinos y llevada a La Habana por el coronel mambí Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, hijo del Padre de la Patria.[1]

Continúa diciendo Regino que:

”El 5 de julio de 1906, el presidente de Cuba, Tomás Estrada Palma firma una ley, aprobada por el Congreso, que autoriza al Gobierno, mediante cierto pliego de condiciones, a contratar con compañías privadas la construcción y explotación de 12 nuevos ramales de ferrocarril, entre ellos el de Camagüey a Santa Cruz del Sur. La ley establecía una subvención de 6 000 pesos por cada kilómetro ejecutado que pagaría el Gobierno a la compañía contratada.

”El tiempo transcurría y no se comenzaban los trabajos de construcción del ramal.

”El 5 de julio de 1912, por Decreto Presidencial número 912, se concede a la Compañía del Ferrocarril de la Costa Norte de Cuba, cuyo presidente era José Miguel Tarafa y Armas, la subvención de 6000 pesos por cada kilómetro para ejecutar las líneas del Ferrocarril Nuevitas-Caibarién y del Ferrocarril Camagüey-Santa Cruz del Sur. En la subasta realizada se le otorga la concesión a la empresa Tarafa, cuyas proposiciones, expresadas en el Inciso «D» del Decreto, planteaba: “construir o hacer que otras compañías construyan en cualquier punto de las líneas entre Nuevitas-Caibarién y Nuevitas-Camagüey–Santa Cruz del Sur, dos o más centrales que en conjunto produzcan no menos de 400000 sacos de azúcar por zafra”.

El 2 de noviembre de ese año fue inscripto, en la ciudad de Dever, estado de Delaware, Estados Unidos, la Compañía del Ferrocarril de la Costa Norte de Cuba, con capital de 20 000 000,00. La inscripción la hizo la United States Corporation Company, que era la representante en ese país. José Miguel Tarafa y Armas[2] era el único cubano que aparecía en el cuerpo de dirección.[3]

Por encima de todo, predominaban los intereses económicos de la compañía ferroviaria. Santa Cruz del Sur constituía el segundo puerto en importancia de la provincia de Camagüey, con grandes extensiones de tierra vírgenes para el desarrollo de la industria azucarera que estaba en manos de los grupos financieros más poderosos de Wall Street. Hay que tener en cuenta, asimismo, que en esa etapa existía una hegemonía absoluta en la economía del país de los grupos financieros y compañías de Estados Unidos. Representaba una zona segura de embarque de ganado y azúcar para el exterior y distintas regiones del país. El ferrocarril también propiciaría la explotación de las riquezas pesqueras de esta comunidad del sur de la provincia de Camagüey.

En abril de 1915, los empresarios de los ferrocarriles que ofrecían servicios en la provincia de Camagüey, llegaron al acuerdo de conciliar sus intereses en pugna. La compañía que presidía Tarafa –el ferrocarril del Norte de Cuba– renunció a algunas de sus concesiones a favor de The Cuba Railread Company de Sir William Van Horne. Fueron los que otorgó el gobierno menocalista en 1912. Entonces el general Mario García Menocal, presidente de la República, firmó el Decreto Ley número 1678, legalizando los acuerdos entre empresarios yanquis y magnates ingleses. En el apartado “A” del Decreto-Ley 1678 se expresa que “la línea del ferrocarril Camagüey-Santa Cruz del Sur la ejecutará la The Cuba Railread Company con la misma subvención de 6000 dólares por kilómetro de vía”.

El 6 de diciembre de 1915 se firma el Decreto Presidencial número 1699, que otorga a la The Cuban Railread Company la concesión para construir el Ferrocarril Camagüey–Santa Cruz del Sur.[4]

Además, estaban presentes, en la zona de Santa Marta, los intereses de Mario García Menocal, quien ocupó algunos cargos oficiales durante la intervención norteamericana de 1898-02, entre ellos administrador del coloso azucarero «Chaparra» de la Cuban American Sugar Co., servicios que le llevó a la jefatura del Partido Conservador y en 1916 a la presidencia del país. También Menocal ascendió a la presidencia coincidiendo con el inicio de la penetración en el sector azucarero cubano por los poderosos clanes financieros de Wall Street y gozó del más sostenido apoyo de los Estados Unidos. Mario García

Menocal perteneció a la Junta de Directores de la Cuban American Sugar Company.

Pero no fue hasta el 9 de octubre de 1923, que el presidente de la Republica, doctor Alfredo Zayas y Alfonso, sancionara la Ley del Congreso sobre la consolidación de las empresas ferroviarias –es la llamada Ley Tarafa– por los grandes beneficios que reportaba al señor José Manuel Tarafa y Armas, quien al mismo tiempo alcanzó el honor de que su apellido le diera nombre a una Ley del Estado sin haber sido ni Representante ni Senador.[5]

Albérico Ulises Álvarez Reyes fue uno de los operarios que participó en la ejecución del vial para ese ingenio del transporte.

“En 1923 empezó a construirse la línea del ferrocarril –99 kilómetros– que uniría a Santa Cruz del Sur con Camagüey. El poblado estaba aislado del resto del país. Sólo nos comunicábamos a través del mar. Por esa causa me motivé y me incorporé a la construcción del ferrocarril. Miles de traviesas y rieles se trasladaron a lo largo del futuro camino de hierro, como se le decía en esos tiempos. Íbamos colocando armoniosamente las traviesas y rieles para el paso de las locomotoras, los vagones y los coches. Al terminar parte de los trabajos regresamos a Santa Cruz del Sur a esperar la entrada, por vía marítima, de la locomotora y los vagones. En el horizonte divisamos varios puntos oscuros, que en la medida que se aproximaban al litoral, delataban de lo que precisamente se trataba, de una flotilla de vapores. Las profundidades del mar en estas zonas son sumamente bajas, por lo que fue imprescindible la improvisación de un puente de patanas entre las embarcaciones y el muelle de madera y troncos de madera preciosa.”

El viernes 10 de agosto de 1923, el periódico El Camagüeyano, publicó en su primera plana el acontecimiento:[6]

DESEMBARCÓ EN SANTA CRUZ DEL SUR LA PRIMERA LOCOMOTORA

ESTA HARA LOS TRABAJOS FINALES DEL FERROCARRIL QUE HA DE UNIR A CAMAGÜEY CON SU PUERTO MARITIMO DEL SUR

EL EMPEÑO SEMPITERNO DE WALFREDO RODRIGUEZ PRONTO A REALIZARSE

Santa Cruz del Sur, Agosto 9 a las 4 PM.

Hoy ha desembarcado aquí la primera locomotora que, perteneciente a Cuba Company, hará los trabajos finales en la construcción del ferrocarril que habrá de unir a esta ciudad con la capital de la provincia.

UN RAMAL IMPORTANTE

Desde la época de los españoles, el ferrocarril de Santa Cruz del Sur había sido un sueño dorado para santacruceños y para camagüeyanos. Ese ferrocarril ha de cruzar los lugares más fértiles de toda la provincia camagüeyana, dará riqueza enorme a regiones muy importantes y ayudará de una manera muy decisiva a acabar con ese aislamiento que, producto de la falta de comunicaciones, constituye el obstáculo principal con que cuenta en la provincia de Camagüey todo propósito de mejorar notablemente nuestra industria agrícola.

Hay campos feracísimos en esa línea de Camagüey a Santa Cruz del Sur, hay terrenos inexplorados, vírgenes casi, intocados por la mano del hombre que, ahora, al amparo del movimiento que imprime a toda región un ferrocarril, surgirán como por encanto a la vida del negocio y del progreso.

El ferrocarril de Santa Cruz del Sur es para todos los que en esta región viven, algo así como la bendición de Dios.

UN EMPEÑO DE WALFREDO

Walfredo Rodríguez, el batallador e inteligente congresista camagüeyano, ha hecho del ferrocarril de Santa Cruz del Sur, algo así como el empeño magno de toda su vida. Desde hace mucho tiempo, el hoy Representante Rodríguez ha luchado denodadamente por conseguir la construcción de ese camino de hierro y, sus campañas a favor de ese ferrocarril han sido de tal naturaleza, que la misma Compañía de Cuba, apreciándolo así tan pronto como su Junta Directiva acordó en definitiva comenzar las obras que, enlazando a Vertientes con Santa Cruz, dejan terminado el ferrocarril que une a esta Ciudad con la de Camagüey por conducto de su Presidente pasó sucable al señor Walfredo Rodríguez (de familia santacruceña), en el que reconocía en Walfredo, “a la persona que más había luchado por la construcción de ese camino de hierro.”

ENTUSIASMO DELIRANTE

El desembarco de esa locomotora que habrá de servir para la construcción del tramo final de este importante ferrocarril, ha causado aquí un entusiasmo delirante.

Santa Cruz del Sur se halla en estos momentos presa de un sentimiento de alegría inconmensurable y, por todas partes no se oyen más que comentarios favorables para la Compañía de Cuba y palabras de fe y de esperanza para esta sufrida, aunque rica región.

Muchas personas se han acercado a mí para felicitar por mi conducto a El Camagüeyano y al Representante Rodríguez, por este gran triunfo obtenido por Santa Cruz. Esto lo hago con gusto. Los técnicos de la Compañía de Cuba que aquí se encuentran, aseguran que el nuevo año verá la línea Camagüey-Santa Cruz del Sur, por lo que desde hace tiempo suspiramos los santacruceños.”

El Camagüeyano, respondía a los intereses del congresista Walfredo Rodríguez y sus seguidores. Con la ejecución de ese tramo del ferrocarril, Rodríguez, además de adquirir su tajada, realizaba sutilmente campañas con fines electorales.

La llegada de la locomotora fue un suceso insólito. La locomotora se depositó en la vía férrea, levantó una cortina de vapor, realizó las primeras maniobras con una brusca sacudida y un largo pitazo. Al instante estaba en movimiento aquella mole metálica que dejaba escapar el atronador sonido de barras y émbolos. La locomotora vibró con intensidad y fue tomando más velocidad. La gente que estaba concentrada en el litoral se deleitaba con aquel hecho insólito, aseguró Albérico Ulises Álvarez Reyes. [7]

“Representó uno de los acontecimientos más grandes en los primeros 103 años de existencia de Santa Cruz del Sur.

”Tuve el privilegio de presenciar y ser protagonista de la ceremonia de unión de las vías férreas iniciadas por la capital provincial y la playa sureña. Las dos cuadrillas se encontraron en Aguilar. Ese día se convirtió en un día de fiesta para ambas cuadrillas”.

La inauguración oficial de la línea ferroviaria Camagüey-Santa Cruz del Sur ocurrió el domingo 14 de diciembre de 1923.

A las ocho y quince de la mañana sale el primer tren de la Estación Central del Ferrocarril de Camagüey, con funcionarios de la compañía y del gobierno municipal, mientras que de Santa Cruz del Sur parte a las nueve y quince de la mañana.[8]

“La empresa ordena al jefe de la estación que no le cobre nada al primer pasajero. Resulta nombrarse Miguel Ángel Ortiz. Son los precios en primera clase $4,40 y en tercera $ 2,03”.

En el sureño puerto agramontino se realizaron fiestas que duraron tres días.

Desde el proyecto inicial del Ferrocarril Camagüey-Santa Cruz del Sur, el 22 de julio de 1899, al 14 de diciembre de 1923, transcurrieron 24 años para que esa idea de los camagüeyanos fructificara.

El 28 de julio de 1924, de acuerdo con lo dispuesto en la Ley Tarafa, se realiza la consolidación de las empresas ferroviarias, mediante escritos firmados en Nueva York. Las empresas The Cuban Railread Company, Ferrocarriles del Norte Cuba, el Ferrocarril Camagüey-Nuevitas y el Ferrocarril Camagüey-Santa Cruz del Sur, se consolidan en una sola matriz en compañía dueña de todas las acciones, con el nombre de Ferrocarriles Consolidados de Cuba. El presidente de esa nueva entidad, Mister Horatio S. Rubens, abogado norteamericano y el vicepresidente, residían en Nueva York. Los otros dos vicepresidentes, uno radicaba en La Habana y el otro en Camagüey.[9]

Considera José del Risco Martínez, [10] que la instauración del ferrocarril cerró más de cien años de aislamiento del poblado:

“En el año 1924, después de la inauguración del ferrocarril, me incorporé a una empresa encargada de la comercialización del pescado nevado que era destinado a distintas ciudades de la República”.

Un año después del enlace, por la vía férrea, Santa Cruz del Sur con Camagüey, Sabino Rodríguez Menéndez llegó al poblado. [11]

“Residía en Guayos y de allí partí, en 1926, para Santa Cruz del Sur ,y como ya existía el ferrocarril, aprecié un gran movimiento comercial. Yo había emigrado de España el 2 de enero de 1920 y encontré en el sur de Camagüey un buen sitio para mi vida. Con mi hermano puse un comercio que pronto prosperó, pero mi hermano murió y continué solo en la bodega la Casa Grandey mantenía intercambio con el Almacenito, Edificio Avalo y La Francia.

Recuerda Braudilio Suárez Miranda[12] que hasta las cayerías llegaron las noticias del progreso:

“En la comunidad pesquera de las Doce Leguas nos llegaron las noticias de la inauguración del ferrocarril. Yo sólo tenía siete años. Mi familia decidió emigrar para Santa Cruz del Sur. A los catorce años de edad asumí el barco El Kaiser. Me acompañaba mi hermano Feliciano. Posteriormente pesqué sierra, pargo, rubia, biajaiba, carey, tortuga y caguama en otras embarcaciones. Los quelonios los capturábamos con el empleo de arpones. En tiempos de norte trabajábamos al día y en abril, con los arribazones, nos trasladábamos a las Doce Leguas. Concluíamos esas campañas en julio.”

Albérico Ulises Álvarez Reyes, formó parte de una cuadrilla de constructores en 1923:

“Después de la terminación del ferrocarril me dediqué a carnicero, bodeguero y más tarde me emplearon en un tostadero de café, pero vino la situación del machadato y nuestro rumbo cambió: todo lo que se emprendía fracasaba de tal manera que no ganaba ni para comprar el pan, mantener a la mujer y los tres hijos y ayudar a mi padre que estaba arruinado.

”Un amigo y yo conseguimos un chalán y comenzamos a cargar las llamadas piedras calizas, destinadas a la construcción de calles. Nos pagaban con víveres para la familia. Las piedras las extraíamos del mar a dos brazas de profundidad. Estábamos expuestos al peligro de los tiburones”.

El embarque del pescado con destino a La Habana y la ciudad de Camagüey, entre otros sitios, dependía del transporte ferroviario, pero como consecuencia de la huelga de los obreros ferroviarios, en junio de 1924, la situación se tornó tensa en Santa Cruz del Sur y así lo confirma un cable publicado en la primera plana del periódico El Camagüeyano, que enfoca la información desde el punto de vista de los intereses de los empresarios más beneficiados con el comercio del pescado, al verse perjudicados con la justa huelga de los ferroviarios agramontinos:

Situación Angustiosa en Santa Cruz

El Negocio del Pescado Está en Paro Forzoso.

Sufren Serios Perjuicios Muchos Obreros y pescadores

SANTA CRUZ DEL SUR, junio 13. Desde que se inició la huelga estamos aquí sin noticias. No sabemos nada y es tan horrible el aislamiento en que vivimos que muchas personas se han acercado a mí para rogarnos que pida al gran diario de la provincia que nos permita diariamente una síntesis de las noticias que allí se tengan sobre la huelga ferroviaria, ofreciendo esas personas pagar de su peculio los gastos que se realizaran.

He quedado comprometido a dar las noticias que se soliciten, sin necesidad de que los solicitantes hagan gastos algunos.

Situación Angustiosa

Nuestra situación, con motivo de la huelga, es positivamente insostenible. Debido a la falta de trenes, el negocio del pescado ha tenido que paralizarse forzosamente. Como trescientos obreros y pescadores, que se estiman que devengan entre cinco y diez pesos diarios cada uno, están sin poder hacer nada.

Aróstegui

Corresponsal.

La inauguración oficial del vial ferroviario Camagüey-Santa Cruz del Sur (99 kilómetros), el domingo 14 de diciembre de 1923., constituyó, para el sureño territorio, uno de los acontecimientos más grandes de los primeros 23 años del siglo XX para el sureño territorio. 

El proyecto, fue una iniciativa de Gaspar Betancourt Cisneros (El Lugareño) que databa de 1849, dos años antes de la inauguración del vial de 72 kilómetros, Puerto Príncipe-Nuevitas.

Después de años de dilatación, el proyecto da un paso importante cuando el viernes 10 de agosto de 1923,  desembarcan la primera locomotora que, perteneciente a Cuba Company para concretarse los trabajos finales en la construcción del ferrocarril que uniría a Santa Cruz del Sur con la capital de la provincia.

El 14 de diciembre del referido año la salida del primer tren devino festejo que duró tres días, luego de 24 años de espera del proyecto inicial del Ferrocarril Camagüey-Santa Cruz del Sur, que databa del 22 de julio de 1899..Ya el territorio tenía la dicha de contar, a partir del 10 de enero de 1914, con el alumbrado público

Sin lugar a dudas la construcción del referido ramal contribuyó no solo al desarrollo pesquero del sur de Camagüey, sino también azucarero. En 1926 inicia su zafra azucarera el central Santa Marta (Cándido González). Capitales extranjeros construyen, en 1921, el central Macareño (Haití).

Santa Cruz del Sur es una región de rica historia. El 24 de octubre de 1898 [13] se convierte en la capital de la nueva República al pasar a radicar allí, hasta el 14 de noviembre de 1898, el Consejo de Gobierno, presidido por el Mayor General Bartolomé Masó, con el Mayor General Calixto García Iñiguez, como vicepresidente de la República.

Muchos testimoniantes aseguran que el Gobierno radicó en el poblado durante 24 días y que la Asamblea de Santa Cruz del Sur daba cumplimiento a un acuerdo ya visto de la Constitución de la Yaya.


[1] Regino Avilés Marín: Apuntes para la historia del ferrocarril Puerto Príncipe–Santa Cruz del Sur. (Inédito).

[2] José Miguel Tarafa y Armas era un matancero, coronel de la Guerra de 1895. Al terminar la contienda bélica era un joven pobre, pero sus relaciones con inversionistas yanquis, le ganan su confianza al extremo de nombrarlo presidente de una de sus empresas. Con los dólares de los empresarios norteamericanos compra el ferrocarril Puerto Príncipe–Nuevitas, que inició el Lugareño.

[3] Regino Avilés Marín: Apuntes para la historia del ferrocarril Puerto Príncipe– Santa Cruz del Sur. (Inédito).

[4] El Decreto Ley 1699 planteaba que la obra debía comenzarse antes del 23 de octubre de 1916 y concluirse el 14 de diciembre de 1920. Pero continuaron aplazando la fecha de inicio del vial ferroviario Camagüey–Santa Cruz del Sur, entre otros factores, el desarrollo de la Primera Guerra Mundial, que culminó con el armisticio del 11 de noviembre de 1918, la guerrita entre liberales y conservadores de 1917, las huelgas de obreros ferroviarios y las fabulosas cifras de capitales invertidos en la construcción de ingenios azucareros que vendían el azúcar a los países europeos afectados por la Primera Guerra Mundial. La misma suerte de ese ramal corría la carretera que enlazaría ese municipio con la capital provincial.

[5] La Ley Tarafa, en realidad, no es más que un pacto entre inversionistas norteamericanos del consorcio ferroviario y azucarero y el Estado Cubano.

[6] En todos los casos se mantiene el estilo, la redacción y la ortografía original de El Camagüeyano. Periódico El Camagüeyano: “Desembarcó primera locomotora”, 10 de agosto de 1923.

[7] Apuntes entregados al autor de este texto por  el historiador José Cañete Fonseca.

[8] Academia de Ciencias de Cuba: “Inauguración de la línea entre Camagüey y Santa Cruz. 23 de diciembre de 1923”, en Índice Histórico de la provincia de Camagüey. (1899-1952). Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1970, p. 102.

[9] La amistad del abogado norteamericano Rubens con José Martí fue oportunamente explotada por la oportunista propaganda yanqui en el contexto de la creación de los Ferrocarriles Consolidados de Cuba.

[10] Apuntes entregados al autor de este texto por  el historiador José Cañete Fonseca

[11] Ídem

[12] Apuntes entregados al autor de este texto por  el historiador José Cañete Fonseca

[13] “Término municipal de Santa Cruz del Sur. La Primera organización civil santacruceña”: en Cuba Contemporánea: Camagüey-Oriente. Centro Editorial Panamericano, La Habana, 15 de enero de 1944. (Sin número de página)



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