Tradición mexicana en galería cubana: Exposición fotográfica  “Los muertos están de fiesta” (+Fotos)

Texto y fotos Lázaro David Najarro Pujol/Publicado en el portal nacional de la Uneac

La  fiesta de día de muertos perdure y no sea borrada por el neoliberalismo  y el consumismo “al estilo americano” para que estas fotografías puedan actualizarse año con año, y que el pueblo mexicano no esté en trance de susidio.

Una alegoría a una tradición en México que transcurre desde la época prehispánica, contiene la exposición fotográfica  “Los muertos están de fiesta”, de los artistas del lente del país azteca Nelia Torres y Eduardo Aguilera, que se exhibe en La Galería Republica, del Consejo Provincial de Artes Plásticas (CPAP), en la ciudad de Camagüey.

La muestra (la integran treinta imágenes, documentos y un altar),  forma parte del evento internacional Noviembre fotográfico para ponderar una modalidad de las artes visuales, tan importante, afirmó Juan Carlos Mejías, presidente del CPAP en el territorio agramontina, “como la pintura, la escultura, el videoarte y el dibujo…” Conto con la actuacion de la Orquesta de Camara.

La artista del lente Nelia Torres, cubana radicada en México,  explicó que en tierra azteca, la celebración (1 y 2 de noviembre),  es “momento muy emotivo para todos los que tenemos familiares en la eternidad. Nosotros fotografiamos los cementerios más emblemáticos  que todavía se conservan en la nación. Muchas personas se pasan toda una noche y hasta el siguiente día en esos sitios. Todo se decoran con la flor  de cempaxóchitl (Tagetes erecta), de color amarilla”.

En tanto su colega de las artes visuales, el mexicano Eduardo Aguilera, aclaró que la fiesta de los muertos es una creencia que defiende que los seres queridos fallecidos (…),”van a regresar conmigo esa noche para cenar. Son nuestros invitados ¿Cómo no hacer una fiesta a seres queridos que vienen de tan lejos o de tan cerca quizás?”

Enfatizó que en algunas regiones, como Xochimilco personas pernotan en los cementerios y llevan comidas, bebidas y conjuntos musicales tocan las canciones que le gustaban al muerto.  Transcurren toda la noche y parte de la mañana en los panteones de sus seres queridos… Traducción que no pudo ser borrada por los conquistadores españoles”.

Las palabras al catálogo de la exposición “Los muertos están de fiesta”, Casimiro Mass cita a Fernando Ortiz: Todo pueblo  que se niega a si mismo está en trace de susidio

Se pregunta: “¿Fiesta de los muertos?  ¿A los muertos se les festeja? Si, en México los días uno y dos de noviembre de cada año se festeja a los muertos: el primero a los muertos chiquitos, es decir, a los niños y  el dos a los grandes, a los adultos”.

Agrega: “En los domicilios, y también en oficinas públicas y privadas, se instalan  “ofrendas” constituidas por fotografías de los difuntos, calaveritas de azúcar, flor de cempaxóchitl, alimentos, y bebidas que fueran de sus preferencia, otras flores y adornos. Se espera, esa noche, la llegada de los fieles difuntos. La forma de hacer las ofrendas varía en cada región de la Republica; en las comunidades indígenas es austera y solemne; en las ciudades, lugar de mayor mestizaje, es variada y rica en manjares y adornos. En las panaderías elaboran un pan especial llamado pan de muerto y las vidrieras  se decoran con motivos acorde a la celebración. Al cementerio acuden los deudos para reunirse con los que ya no están entre  los vivos”.

Precisa Casimiro Mass que en el poblado de Tecomitl, en Milpa Alta: “la tradición es reconstruir con tierra el túmulo sobre el sepulcro y adornarlo  con pétalos de la flor amarilla llamada cempaxóchitl, piedrecitas o cualquier objeto llevado con este fin. Se come el almuerzo también se ameniza la fiesta con música”.

Mass cuestiona que el “Halloween, que llegó hablando inglés, ha sido aceptado por la alta burguesía y algunas familias de la clase media (que no es media ni es clase). Hacen fiesta  fiestas en casas particulares  donde los invitados asisten con disfraces ridículos que pretenden infundir miedo.  Cada día se ven menos vidrieras de panaderías decoradas y menos ofrendas en los domicilios”.

En las palabras al catálogo de la exposición “Los muertos están de fiesta”, Casimiro Mass convoca a que esta fiesta de día de muertos (inscripta  en 2003 como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad), perdure y no sea borrada por el neoliberalismo  y el consumismo “al estilo americano” para que estas fotografías puedan actualizarse año con año, y que el pueblo mexicano no esté en trance de susidio.



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