Desde Colombia: Un voto por la unidad

 

Petro, presidente

Por Rainer Castellá Martinez (Especial para CamaguebaxCuba)/Foto Primicia Diario

Anoche mientras escuchaba con detenimiento el discurso sobre la Unidad del presidente electo de Colombia, Gustavo Petro  tras el fallo electoral, suceso que propone un nuevo curso en los procesos sociales de un país durante muchos años dirigido por la derecha, vino a mi mente aquellos filósofos de la Ilustración que en medio de una sociedad europea concebida por autócratas monarquías esgrimieron teorías progresistas acerca de la estructura política circundante, para ofrecer y ofrecerse a sí mismo la posibilidad de coexistir en una sociedad más democrática y progresista.

Cito a Montesquieu «… En cada Estado existen tres clases de poderes: la potestad legislativa, la potestad ejecutiva de las cosas que proceden del derecho de gentes y la potestad ejecutiva de aquellas que dependen del derecho civil…» En pleno siglo dieciocho, claro está que su visión y la de otros contemporáneos no representan un modelo homólogo para las sociedades republicanas contemporáneas, puesto que Montesquieu diseñaba su teoría de tripartición de poderes en base al patronato monárquico. No obstante serviría de precedente a no pocos procesos y revoluciones sociales posteriores, dado el fin unitario a proceder y la búsqueda o concreción de las estructuras del estado en aras de un mismo fin.

Pretendo detenerme en este punto, reordenar esquemas y proferir con justa vehemencia el discurso del presidente Petro, digno a elogiar producto del profundo carácter humanista. Llamar a la Unidad de un País quebrado durante tantas décadas como Colombia, supone si bien una misión titánica, la herramienta iniciática en todo proyecto social de carácter progresista para satisfacer cada una de las capas sociales y añadirle en lo justo el equilibrado ascenso de derechos y poderes al sector más vulnerable.

«…Queremos que en medio de su diversidad, el país sea uno y no dos…» Pronunció el presidente Petro en medio de unos electores que no cesaron de ovacionarlo. Partiendo quizás del principio como fin. Puesto que la naturaleza humana se erige desde una visión psicosocial diversa y modificadora de esquemas en su esencia personal.  ¿Qué pretendo decir con esto? Simple. Las sociedades se nutren de seres humanos diversos y que en muchos casos son fruto de la memoria histórica.

En Latinoamérica es conocida la injerencia de los sectores oligarcas, ataviados a un mecanismo de poder que desprovee no solo de recursos materiales indispensables a una importante capa de la sociedad, en su mayoría obrera, sino que también los hace vulnerables de derechos legislativos. En ellos radica el mecanismo de dominación inicial de las clases élites oligarcas para consolidar sus proyectos siempre de cortes privativos y trayendo como consecuencia un desequilibrio social para con el resto de la población.

Desde ayer se abre, no tengo dudas un capítulo esperanzador para un país como Colombia, que debe tal como lo enuncia el presidente Petro, consolidarse en un mismo principio de unidad, dispuesto a convocar al diálogo a la oposición y a sus miembros ser parte incluso de su gobierno.

Lo importante en este caso no será, tal como dije antes, el componente heterogéneo del que estén plasmados estos sectores o clases sociales, agazapados en la memoria histórica de un capitalismo divisorio desde lo social, sino en la prioridad que estima como concepto base de su proyecto político Gustavo Petro: «Un país que sea uno en lugar de dos.»

La intención está dada, la orden también, la tarea es larga, apenas comienza. Pero lo que no cabe duda es que Colombia se abre a una página luminosa dentro de una historia afligida y en constante percance divisionista. La integración latinoamericana en favor de su identidad nacional que nos identifica a todos sería en todo caso, hoy, un trayecto más noble a desandar de lo que supusieron los pensadores progresistas durante el absolutismo monárquico del siglo dieciocho. 

Si hoy Montesquieu viviese, no tengo dudas, reformulase su teoría sobre la tripartición de poderes a raíz de la integración latinoamericana a la que se abre esperanzadora la nueva Colombia que ha dado su voto al presidente Gustavo Petro… su voto único y más que merecido en apoyo a la Unidad de todo un pueblo.



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