Feliz de esta Revolución que nos ha dado dientes

Por Lázaro David Najarro Pujol (Fotos autor y archivo)

Camagüey, Cuba.-Las personas tienen el derecho universal de expresar sus sentimientos y convicciones; palabra que tiene muchos significados, entre los que distinguen: certeza, ideología y seguridad.

Así esta plasmado en la Nueva Constitución de la República de Cuba, que aprobó la inmensa mayoría de los habitantes del Verde Caimán, en un proceso verdaderamente democrático. En su artículo 54 formula: «El Estado reconoce, respeta y garantiza a las personas la libertad de pensamiento, conciencia y expresión».

Añade también que: «La objeción de conciencia no puede invocarse con el propósito de evadir el cumplimiento de la ley o impedir a otro su cumplimiento o el ejercicio de sus derechos.

En tanto en el artículo 55 se precisa que: «Se reconoce a las personas la libertad de prensa. Este derecho se ejerce de conformidad con la ley y los fines de la sociedad».

La mañana del día 27 de enero, la víspera del aniversario 168 del natalicio del Apóstol de la Independencia de Cuba, José Martí Pérez, quien soñaba con una «… ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre…», un grupo de personas pretendió un nuevo espectáculo mediático, gestado para desestabilizar el orden interno de Cuba, frente al Ministerio de Cultura, un show mediático en torno a un supuesto diferendo entre creadores e instituciones para dañar a la Revolución cubana, estimulado y financiado desde Estados Unidos (EE. UU.).

Retomando lo expuesto en la constitución de la libertad de pensamiento, conciencia y expresión, cuando se recibe dinero, y más aportado por una potencia extranjera no se corresponde con la Carta Magna, que defiende la dignidad plena del hombre, proclamada por Martí.

No obstante el Ministerio de Cultura abrió las puertas para el diálogo rechazado por los participantes. Evidentemente ese no era el objetivo de sus «organizadores» sino servir a las pretensiones imperiales como se ha demostrado con evidencias y los mismos videos difundidos por los propios mercenarios.

El ministro de Cultura Alpidio Alonso denunció que se les invitó a dialogar y se negaron, la intención es provocar y no vamos a permitir esto, aquí se está trabajando demasiado para que vengan a crear este tipo de provocaciones, no respetan el movimiento artístico de este país que es revolucionario.

Es una ofensa al Héroe Nacional de Cuba, José Martí en el aniversario 168 de su natalicio. Martí, antiimperialista por convicción, porque vivió casi 15 años en los Estados (entre 1890 y 1895, en el momento agudo de conversión del capitalismo premonopolista al capitalismo monopolista): «Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas:—y mi honda es la de David». José Martí alertó con una prosa poética: «[…] ¡los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes».

En el año en que la UNEAC festeja el aniversario 60 de su fundación es necesario recordar a quién organizaba en la ciudad de Camagüey, el Primer Encuentro de Poetas Revolucionarios, la raíz de lo que es hoy la vanguardia artística cubana. Con sentidos versos cargados belleza sentenció: «[…] pero yo puedo darme con los dos puños en el pecho/ feliz de esta revolución que me da dientes». Para después reafirmar: «Pero lo que importa es la Revolución/lo demás son palabras/del trasfondo/ de este poema que entrego al mundo/lo demás son mis argumentos».

Los integrantes de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, como los de la Asociación Hermanos Saíz, (AHS), que agrupa a los jóvenes artistas de la isla, defiende lo que Rolando Escardó no pudo vivir, porque la muerte lo sorprendió tempranamente en un accidente automovilístico en la provincia de Matanzas, el 16 de octubre.

Cintio Vitier, describió ese anhelo de Escardó[1]: «Cierto que en él había también, por encima de todo, mucha hambre de vida, mucho coraje, mucha capacidad de ilusión y de alegría; pero en verdad solo la resurrección nacional de enero del 59 pudo traerlo de nuevo a la tierra de su esperanza.

«Juntos vivimos los festejos populares de aquel año y se posicionaba en La Habana. Era como si los sótanos hubieran subido a los balcones radiantes. El rey que siempre había sido se despojaba de los harapos. A nadie le sentaba mejor el uniforme verde olivo con que se bajo de jeep frente a mi casa, blandiendo como trofeo paradisíaco un enrome cartucho de empanada. En aquellos días, no olvidarlos, conocimos la gloria de la tierra…»[2]

El presidente de la Republica de Cuba, Miguel Díaz-Canell enfatizaba: «No es honesto quien se escuda en el arte para provocar asediando instituciones y funcionarios públicos, mientras la nación lucha a brazo partido contra bloqueo, pandemia y muerte. Nuestros ministerios no son tarimas mediáticas. Allí se trabaja duro».

Para los escritores y artistas cubanos, junto al pueblo, defender la Revolución es defender la cultura, lo más autóctono de la Patria, lo heredado desde hace más de 500 años. Parafraseando al poeta Rolando Escardó hay que sentirse feliz de esta Revolución que nos ha dado dientes.

Notas:

[1] Vitier, Cintio. Libro Rolando Escardó Obra poética. Ediciones Unión, 2004. Pág. 249.

[2] En el capítulo «Escardó: la luz de su corazón», ofrecemos  una ampliación de la conferencia de Vitier en el homenaje a Escardo el 16 de octubre de 1969 en Camagüey.



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