Nueva intentona del gobierno estadounidense: mancillar la obra cultural del pueblo cubano (+Fotos)

Texto y fotos Lázaro David Najarro Pujol

Corresponde a los intelectuales, escritores y artistas, junto al pueblo cubano, preservar la identidad, las raíces culturales de la nación, «…la madre solemne » del poeta Rolando Escardó.

Camagüey, Cuba, 8 dic.-Toda maniobra a “favor” del pueblo cubano orquestada, financiada e ideada por grupos reaccionarios desde Estados Unidos, busca el retorno de la mayor de las Antillas a una etapa más sombrías que la década de 1950, cuando en la ínsula «… solo había millonarios y pobres», como afirmo el escritor  Virgilio Piñera (1912-1979), quien añadió que en la Cuba neocoloníal  «… sobrevivir era una hazaña, y una hazaña sin logro».[1]

La publicación del portal nacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), acentúa: En tiempo en las que el hostigamiento contra la Patria se hace más intenso desde la Casa Blanca no se puede caer en la ingenuidad de acompañar en un supuesto diálogo a delincuentes, mercenarios y personas sin escrúpulos que abogan por una intervención militar de EEUU a Cuba.

Participar en acciones como la preparada el 27 de noviembre frente al Ministerio de Cultura con el protagonismo de quienes venden la Patria por un mísero puñado de dólares es convertirse en cómplice. No  se puede legitimar a quienes con apoyo de EE.UU. quieren dañar a Cuba.

Solo observar atentamente a los incorregiblemente reaccionarios, quienes convocaron el 27 de noviembre a la congregaron de personas con reclamos diversos. Pero los cabecillas, con contacto directo y financiamiento, apoyo logístico y respaldo propagandístico del Gobierno de los Estados Unidos y sus funcionarios, lo que pretendían era atacar a la cultura de la nación y apagar «la sonrisa de los creadores».

El viceministro Fernando Rojas en un diálogo sobre el financiamiento, respaldo y apoyo del gobierno de Estados Unidos  en esa maniobra afirmó: «Que le están sirviendo a una potencia extranjera contra este país es una realidad. No dudo de la honestidad y la decencia de los que se congregaron en primer lugar, pero cuando pasó un rato otros controlaban la situación».

Los pronunciamientos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), organización que está siempre abierta al dialogo con su membresía, están bien claros:

«No podemos comulgar, sin embargo, con el chantaje, la simulación y el despropósito de aquellos que empequeñecen y falsean el ejercicio artístico y lo toman como pretexto para denigrar la obra cultural que, por tantísimos años, luego del triunfo de enero de 1959, ha tenido lugar entre nosotros.

«Respaldamos la posición del Ministerio de Cultura al denunciar la maniobra de los que han mostrado un supuesto interés por un diálogo en el que participen quienes desde hace mucho tiempo agreden y atacan frontalmente la Revolución Cubana y a sus líderes, en coincidencia con la agenda del gobierno estadounidense».

Los que convocaron a la congregación, por orden de terroristas, corruptos, anexionistas y reaccionarios desde EE.UU, atacaban la cultura. Y el pueblo, los intelectuales y artistas, tenemos la responsabilidad de defender la identidad patria y la cultura, pues como reflexionara el líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, en los momentos más difíciles, en 1998, precisamente en el VI Congreso de la UNEAC: «la cultura es lo primero que hay que salvar». Sostuvo además que la herencia cultural es escudo nacional.

La convocatoria a la unión de los intelectuales, escritores y artista en torno a la Revolución es perpetua, tal como lo hiciera Fidel en ese Congreso: «…les deseamos que siempre puedan mantener esa ejemplar unión, y que cada día sea más fraternal y más estrecha; les deseamos el mayor éxito como escritores, como artistas, es decir, como creadores, pero sobre todo, como semillas de la patria de mañana».

¿QUÉ ERA CUBA EN LA SOMBRÍA DÉCADA DE 1950?

La tiranía del presidente golpista de Fulgencio Batista había llegado a la máxima extenuación: desempleo, depauperación aun más de la economía, desalojo en las zonas rurales y entreguismo al gobierno de Estados Unidos, entre otros desmanes

La política económica de Batista era un desastre. En el año 1952 Cuba producía el 20 por ciento de la azúcar mundial y ya en 1954 descendió al 12 por ciento, según un análisis realizado por Francisco Luna Marrero[2], profesor de la Universidad de Camagüey, «Ignacio Agramonte Loynaz».

«La restricción de la zafra significaba desempleo, hambre y miseria en los campos cubanos», puntualizó Luna.

«El presupuesto del país en 1958, era solamente de 33 millones de pesos, de los cuales el 63 por ciento se dedicaba a La Habana, el 2,7 a Pinar del Río, el 11 a las provincias orientales y a Camagüey, el 8 por ciento para los municipios».

Luna razonó que esa información fue obtenida de las fuentes estadísticas del gobierno de Batista. Apeló al balance comercial de 1957 cuando se gastaba 473 mil pesos en compra de whiskey y solamente 3 mil en libros de textos para la escuela.

«Se derrochaba alrededor de 74 mil pesos en palos de escobas, mientras para instrumentos quirúrgicos para los hospitales se empleaban 30 mil pesos.

«Solo el 17 por ciento de los gastos compensatorios se destinaron a actividades productivas, de ellos el 6 para la agricultura.

«El gobierno de Batista abogaba por convertir a La Habana en centro hotelero donde la mafia estadounidense invirtió dinero. Lo que es hoy el Hotel Habana Libre se construyó con el dinero de la caja de retiro.

«Hubo represión y asesinato pero además, en el campo económico la política fue nefasta.

«En Camagüey había 158 mil viviendas en el año 1953, de las cuales el 33 por ciento tenía paredes de yagua o madera, techo de guano y piso de tierra. El 53 por ciento de la población consumía agua de río o pozos de manantiales, el 22 no tenia inodoro o letrina, el 55 sin baño o ducha y el 79 sin nevera o refrigerar, según el censo realizado en el gobierno de Fulgencio Batista en 1953.

«El presidente golpista en sus siete años de dictadura despilfarró más de 3 mil millones de pesos que es más que los presupuestos de la República de 1902 a 1944. Quería convertir a La Habana en una niña bonita para las inversiones de los capitales estadounidenses vinculados a la prostitución, el juego y la droga».

PRESERVAR LA MADRE SOLEMNE 

Corresponde a los intelectuales, escritores y artistas, junto al pueblo preservar la identidad, la raíces culturales de la nación, la isla, «…la madre solemne » del poeta Rolando Escardó, quien agregó: «…pero yo puedo darme con los dos puños en el pecho, feliz de esta revolución que me da dientes…»


[1] Piñera, Virgilio. Prólogo a Libro Rolando Escardó. Ediciones Revolución. La Habana, 1962. Pág. 20.

[2] El documento de Luna aún esta inédito.



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