¡Bailamos la rumba sin música! (VIII)

Por Lázaro David Najarro Pujol/Fotos cortesía de Juan Carlos Céspedes

Camagüey, Cuba.-Cuando comenzó la batalla contra el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba los inventores de la ciudad de Camagüey se trazaron un único objetivo: sacar adelante el país insertándose en el desarrollo científico-técnico. Ese fue y es el precepto del movimiento. Los trabajadores, en aquellos momentos decisivos[1], solucionaron infinidad de problemas.

Orlando García Canino considera que los inventores dieron su granito de arena para que la Revolución perdurara.

“Con la imposición del bloqueo de Estados Unidos a Cuba dejaron de entras las piezas para aquella mayoritaria tecnología estadounidense instalada en la isla. ¡Había que inventar las piezas  y bien inventadas!, para evitar que se detuviera la producción y o se detuvo. ¡Tuvimos que bailar la Rumba sin música!, y la bailamos bien. Cumplimos con el llamado del Che (Ernesto Guevara de la Serna), cuando nos convocó a construir nuestra propia maquinaria. Se logro, con el esfuerzo de innovadores –prácticamente analfabetos–, de mecánicos y aprendices, con el hierro, la fragua, el partillo y la mandarria en las manos, pero no se paró un equipo”.

Precisamente ante ese bajo nivel educacional de los obreros, el Che siempre se preocupó por tecnificar a los trabajadores y así lo manifestó en Camagüey, el 14 de octubre de 1961:[2]

“Dentro de algunos meses, quizás dentro de algunos días, va a salir en coordinación con el Ministerio de Industria y el Ministerio de Educación, un curso por radio y televisión para elevar el nivel cultural de los compañeros obreros.

“Todo el mundo debe elevar en algo su grado de cultura, tisis sin excepción. Este es un momento en que el estudio debe ser una obligación fundamental y diaria de la gente.

“…Tenemos que crear ahora una gran cantidad de obreros especialistas. Solamente en el montaje de toda la maquinaria que va a llevar en el curso del año que viene, se calcula entre tres o cuatro mil obreros especializados, los que utilizaremos. Tenemos que crearlo a la carrera, buscarlos en donde estén ahora, sacar a la gente con alguna experiencia, darle lo mínimo que sea necesario para transfórmalo en un obrero calificado, que sea capaz de ir al montaje de las maquinaria algunas veces complicada…

“Nadie puede considerarse un buen revolucionario en los momentos actuales si no está haciendo después de su trabajo un esfuerzo por elevar sus conocimientos en forma ordenada y metódica. porque aumentar los conocimientos en una forma anárquica no conduce absolutamente a nada.

“Después de algún tiempo llegarán a la conclusión de que están igual que al principio.

“Hay que organizarse para levantar esos conocimientos, Hay que tratar que la mayor cantidad de gente se inscriba en esos cursos de superación, que serán, como ya les digo, por correspondencia, con la ayuda de la radio y la televisión, y con exámenes de alguna prioridad.

Tenemos que ponernos como meta primera, después de esta de la alfabetización llevar a toda la clase obrera, sin excepción, a un nivel mínimo de escolaridad de sexto grado. Y tenemos que hacer lo que mande Hart (Armando Hart Dávalos).Es otra tarea grande y forjada de nuestra Revolución, o si no desde ahora tenemos que reconocer nuestra incapacidad para crecer al ritmo que no estamos proponiendo crecer…”

Orlando García Canino procede de las comunicaciones:

“Casi todos los ingenieros de este sector se fueron del país. El 70 por ciento de la técnica que poseíamos era de procedencia norteamericana. Los yanquis ofrecían cifras tentadoras y mucha gente emigró, pero los que quedamos hicimos un esfuerzo extraordinario y aglutinamos a los que se iban quedando rezagados para vencer las dificultades.

“A mi me correspondió dar soluciones a grandes problemas en las comunicaciones. Me di a la tarea de localizar las interrupciones en los hilos telefónicos forrados con plomo. No existían medios, en aquellos momentos, para solucionar el fenómeno.  Eran millares de metros de cables telefónicos por toda la ciudad y encontrar la humedad no resultaba muy fácil. Allí ejecuté mi primera inventiva y le ahorré al país miles de libras de esterlinas. La empresa había hecho contrato con Inglaterra, el cual se deshizo. Nuestros ingenio solucionó la dificultad y posteriormente se registro la innovación.

“De aquella época quedamos nosotros, quedamos un puñado de hombres que acumulamos la experiencia de más de dos mil años y también con la garantía de una continuidad asegurada en los miles de jóvenes que ha graduado la Revolución en diversas especialidades.[3]

“Quiero reconocer la maravillosa labor de Emilio Hernández Sánchez[4], quien se desempeñó como dirigente del movimiento en la década de los 70”.

Canino se vinculó al entonces movimiento de inventores respondiendo al pronunciamiento del Che, en 1963, cuando se desempeñaba como Ministro de Industria[5] , que lanzó la idea, a todos los trabajadores del país, de buscar soluciones a los problemas.

“Él veía que íbamos a confrontar grandes dificultades y nos convocó a construir y reparar las maquinarias. Él tenía una claridad extraordinaria de lo que se avecinaba.

“Un numeroso grupo de innovadores nos iniciamos en el movimiento, integrado por trabajadores muy decididos a emprender la nueva misión encomendada. Efectivamente no pasaron muchos meses cuando empezaron a surgir las dificultades, porque el imperio comenzó a captar los técnicos e ingenieros y otro personal calificado para entorpecer el desarrollo de la Revolución y crear situaciones difíciles.

“Siete compañeros, en la ciudad de Camagüey, emprendimos la tarea de los inventores. Nos  alentaba un gran espíritu revolucionario y nos fuimos atrincherando en nuestros respectivos centros de trabajo para ocupar los puestos de los técnicos e ingenieros que abandonaron el país y se marchaban a Estados Unidos donde les ofrecían villas y castillas.

“Todo surgió después de una reunión que se efectuó en la CTC (Central de Trabajadores de Cuba), en Camagüey y se explicó la situación que tenían una serie de empresas. Allí nos conocimos un grupo pequeño de siete, entre los 80 que participamos en el encuentro. Recuerdo a Vicente Pino Álvarez, a Gelasio Padrón y a  Antonio Cammañ… Empezamos a hablar y convenimos entrar en acción. El Comandante Guevara había lanzado la idea y teníamos que operar de inmediato.

“Nos reunimos en el Casino Campestre, porque en esa época n teníamos una sede o un local donde proyectar el trabajo. También nos encontrábamos en el parque “Camilo Cienfuegos”, En estos intercambios nos proponíamos crecer y divulgar la labor de los inventores en nuestros respectivos centros. Llegamos a aglutinar cerca de 35 inventores. No teníamos una base, lo hicimos por iniciativa y voluntad.  Estábamos identificados con Fidel (Castro Ruz) y con el Che, estábamos identificados con la Revolución”:

Así también piensa Miguel Ángel Martínez:

“Había que ingeniársela para resolver la situación, porque en esos primeros años de la Revolución no se podía importar piezas de repuestos, porque no las vendían.  En el país no se recibía nada y todo el equipamiento norteamericano que estaba funcionando era necesario mantenerlo a toda costa, hasta que paulatinamente se fue reponiendo con tecnología soviética. Pero hoy en día todavía muchas de las máquinas norteamericanas siguen funcionando como consecuencia de la labor de los inventores. Aquí nada se paralizó a pesar de que estábamos prácticamente cercados, cerrados y no recibíamos anda”.

Los innovadores tienen al Che como al escudo principal de la organización. Así lo considera también Eduardo Piñeiro Terrero.

“Era una persona de mucha visión. Lo conocí en el central Venezuela, en el año 1964. Yo me desempeñaba como segundo jefe de fabricación. En el ingenio había muchos problemas, pero el Comandante Guevara nos abrió los ojos.

‘Compañeros, aquí a ustedes mismos les corresponde solucionar los problemas del central, inventar, crear y construir las maquinarias. La misión de ustedes es producir azúcar’.

“En esa época el Che participó en jornadas voluntarias cortando caña en áreas del central Venezuela”.

Miguel Ángel Martínez recuerda:

“Cuando el Che era Ministro de Industria, se ocupaba mucho del desarrollo de la actividad azucarera, aún bajo las presiones que teníamos con respecto a las limitaciones existentes.

“Tengo que decir que el Che era un genio en todos los sentidos, no solamente políticos y económico, sino también organizativos.

El Ministerio de Industria, en el año 1964, abarcaba prácticamente todas las esferas de la economía. El Che dirigía igualmente una termoeléctrica, o un central azucarero, que una industria química… En ese momento estaba todo consolidado en un solo organismo. Hoy existen varios Ministerios. En aquella oportunidad  todo lo que se refería a industrias estaba concentrado en el Ministerio de Industrias. Por eso, el Che transmitía aquel pensamiento de que ‘Obrero: construye tu propia maquinaría’, porque él  veía la necesidad de que cada trabajador pusiera parte de su ingenio en buscarle solución a los problemas. Realmente el Che le dio tremendo impulso al movimiento de inventores e innovadores.

“El se montó en la primera máquina cortadora de caña que se ejecutó como prototipo y la probó al riesgo de lo que pudiera pasar”.

En un discurso pronunciado por el Che en la Plenaria Azucarera en Camagüey, se refería a la efectividad de corte mecanizado[6]:

‘En el día de ayer corte diez mil quinientas arrobas (…); en la mañana de hoy, con una máquina más veloz –un tractor soviético que tiene más fuerza—corte siete mil seiscientas arrobas en seis horas y media de trabajo

‘Las máquinas pueden cortar caña a razón por lo menos, de ochocientas arrobas por horas –no por horas de trabajo efectivo, por hora – en campos  medianos. eso es un rendimiento que hay que pelear para conseguirlo; es una tarea dura, yo diría que no es ka tarea de un operador, sino de dos operadores’.

Miguel Ángel Martínez es testigo de esa etapa en la que el Che estuvo en Camagüey:

“Siempre  buscando alternativa para humanizar el trabajo. Siempre tenia presente al hombre como elemento fundamental para el todo desarrollo. El pueblo comprendió las ideas que el Che transmitía y ayudaba con las suyas –independientemente del nivel que tuvieran–, para que nada se parara”.

El Che veía la introducción de ka tecnología como una cuestión de humanizar el trabajo del obrero y apreciaba la importancia estratégica de la aplicación de la ciencia y la tecnología en los primeros años de la Revolución Cubana.[7]

“Hay que acordarse de que la máquina no es ni mucho menos, como en el sistema capitalista la competidora del hombre o la esclavizadora  del hombre. La máquina se pone al servicio del hombre cuando se anula la explotación del hombre por el hombre. Y nosotros estamos buscando eso: buscando que la máquina se convierta en un instrumento de liberación del campesino, que le permita tener más tiempo libre, que le permita tener más tiempo para educarse, para desarrollarse en todos los sentidos, para lograr lo más pleno que nosotros tenemos que lograr, que es el hombre desarrollado al máximo, la inspiración por la cual todos nosotros luchamos. Ese hombre del futuro, que tendrá que ser un hombre de corazón tan sencillo como el hombre de hoy, tan puro, pero, además, un hombre capaz de realizar las abstracciones mentales más grandes para ir descubriendo nuevas coas que vayan poniendo la naturaleza a disposición de la humanidad, en beneficio de la humanidad”

“Nosotros aquí en nuestra pequeña Cuba, en el mismo momento en que tenemos la tarea gigantesca de la lucha contra el imperialismo, de ser el ejemplo para toda América, de sostener una lucha a muerte donde no puede haber claudicación, tenemos también que dar nuestros pasos de avances en sentido tecnológico, crear nuestra técnica; la técnica que, con nuestros propios técnicos, suministre base para que avancemos nosotros por nuestra propia cuenta; para que no tengamos que recibir siempre técnicos de países amigos que vengan a enseñarnos cada cosa como hay que hacerla, para que después caminemos con nuestros propios pies, creemos nuestra propia sociedad con nuestra propia técnica,  con nuestro propio impulso, con nuestra manera de ser, y  podamos ser un país fuerte y un país rico.

“Es una tarea de años. Pero todas las tareas de años, cortas o largas, para acabarlas hay que empezar. Y ahora, en este momento, se ha dado el paso imprescindible para empezar; después surgirán solas, por su propia fuerza, todas las inventivas del pueblo, y dentro de muy pocos años la máquina será habitual, y aquel que le hablen de cortar a mano, considerará que aquello es un trabajo bestial, inhumano, una cosa del pasado a la cual no se puede regresar.

“Acuérdense que no hay macheteros en Cuba, y  no porque la gente se haya ido, porque la gente que cortaba caña está aquí; sino que eligió cualquier otra cosa que no fuera cortar caña. ¿Por qué? Porque cortar caña es duro, porque cortar caña  es un trabajo agobiador, pesado, que no tiene ninguna gracia, además…

“Por todas esas cosas, compañeros, nosotros tenemos que ponerle el énfasis a la mecanización”.

  • A Modo de Introducción: Vamos marchando con la sólida armazón de individualidades
  • Nace la ANIR
  • Hombre de corazón sencillo
  • El Che me inspiró
  • Con los hierros al hombre
  • Maravillosas manos
  • Me formé como innovador
  • ¡Bailamos la Rumba sin música!

NOTAS:

[1]      El 24 de junio de 1959 el Departamento de Estado norteamericano convoca una reunión para orientar que:

“correspondía al Gobierno de Estados Unidos asumir de inmediato una posición muy firme contra la Ley de Reforma Agraria y su implementación. (…)La mejor manera de alcanzar el necesario resultado era la presión económica.”

En abril de 1960 las transnacionales Esso, Texaco y Shell, a petición del Gobierno de Estados Unidos, restringen exportación de combustible a Cuba.

En junio de 1960 el presidente Dwight Eisenhower decreta la reducción de 700 mil toneladas de la cuota azucarera cubana en mercado norteamericano.

El 24 de septiembre de 1960 el Gobierno de Estados Unidos notifica suspensión de operaciones de planta de níquel de Nicaro, propiedad del Gobierno de ese país.

El 19 de octubre de 1960 se ponen en vigor medidas generales prohibiendo exportaciones norteamericanas a Cuba. Se exceptúan, los alimentos, medicinas y equipos médicos, no incluidos en subsidios.

El 16 de diciembre de 1960 el presidente Eisenhower suprime totalmente la cuota azucarera cubana para los primeros tres meses de 1961.

El 3 de enero de 1961 Estados Unidos rompe relaciones diplomáticas con Cuba.

El 31 de marzo de 1961 el presidente John F. Kennedy suprime totalmente la cuota azucarera cubana en mercado norteamericano para el año 1961 (3 millones de toneladas).

En enero de 1962 Estados Unidos despliega una intensa maniobra en la OEA que culmina con sanciones y ruptura de relaciones diplomáticas de la mayoría de países latinoamericanos con Cuba.

El 3 de febrero de 1962 mediante la Orden Ejecutiva Presidencial 3447 se implanta formalmente el “embargo” total del comercio entre Estados Unidos y Cuba.

El 24 de marzo de 1962 el Departamento del Tesoro norteamericano anuncia la prohibición de entrada en territorio norteamericano de cualquier producto elaborado, total o parcialmente, con productos de origen cubano, aunque fuese en un tercer país.

En julio de 1963 entra en vigor el Reglamento para el control de los activos cubanos prohibiendo todas las transacciones con Cuba y congelando los valores del Estado cubano dentro de Estados Unidos.

En mayo de 1964 el Departamento de Comercio norteamericano implanta prohibición total de embarques de alimentos y medicinas a Cuba, aunque en la práctica éstas ya no se efectuaban

[2] Fragmento conferencia el 14 de octubre de 1961 en la sala teatro José Luis Tasende de la ciudad de Camagüey

[3] La entrevista la realizó el autor de este testimonio en 2001 y se mantuvo inédita hasta la actualidad.

[4] Leer testimonio Maravillosas manos

[5] Che Guevara fue nombrado Ministro de Industria (1961-1965)

[6] Boletín Especial Las Clavellinas, 2/87 Pág. 28.

[7] Boletín Especial Las Clavellinas, 2/87 Pág. 31.



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