Crónica desesperada de un final anunciado en Venezuela

Desde su sepulcro, Guaidó ha hecho cuentas: sabe que es un cadáver político, necesita martirizarse para recuperar protagonismo y seguir cobrando su cheque en Washington. Además, desde el norte comienzan a acusar cansancio ante la continuada incapacidad del pupilo de Pompeo y Marcos Rubio.

El diputado venezolano Juan Guaidó ha enviado una señal fuerte y clara al dirigirse al presidente Nicolás Maduro ha dicho que este busca excusas para “perseguirlo y detenerlo”. El mensaje parece muy lúcido, pero hay que leerlo de otra manera, da la impresión que lo que en realidad quiso decir es: “presidente Maduro, necesito que me lleve a prisión”.

Su gesticulación nerviosa, su retórica confusa e intrascendente y su pálida expresión facial son muestra del miedo que está sintiendo, pero no por probables acciones del Gobierno, sino que su propia gente ha comenzado a cansarse de las mentiras, del incumplimiento de las promesas de corto plazo que ha hecho y de la auto adjudicación de ingentes recursos financieros robados al pueblo venezolano. (Leer más en esta entrada)



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