Celia Sánchez Manduley: cubana extraordinaria, leyenda, flor que abre con cada salida del sol (+Fotos)

Por Lázaro D. Najarro Pujol

May, 2020.- Me iniciaba en el Movimiento de Corresponsales Voluntarios cuando en una visita a las Doce Leguas conversé con Pedro Guerra Cabrera, un hombre que me confesó con lágrimas en los ojos que la noticia del fallecimiento de la heroína cubana Celia Sánchez Manduley lo sorprendió en alta mar, donde tenía el pescador su criadero de quelonios.

Pedro no era de los hombres que jamás  se vio ver llorar. Y ese motivo extraordinario fue la muerte de Celia. “Yo la lloré en silencio, allá en el Boca Rica”.

Pedro, ese hombre curtido por el sol y el salitre de los Jardines de la Reina, hablaba de la Flor Autóctona de la Revolución como si fuera su hermana, como si estuviera presente.

Mucha razón tenía el viejo pescador porque Celia era amada por miles de cubanos que la conocieron. Una mujer clave en momentos decisivos de la Revolución; se recuerda su desempeño en la organización del encuentro de Fidel y Raúl Castro Ruz, en Cinco Palmas, en la Sierra Maestra.

Especial protagonismo desempeñó cuando los 82 revolucionarios, encabezados por el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, desembarcaron en la madrugada del 2 de diciembre de 1956 en Los Cayuelos, Las Coloradas.

Celia, la heroína de la Sierra y el Llano (1920–1980), fue elemental en la localización de los sobrevivientes de la expedición del Granma.

Ella sintió en lo más profundo de su corazón de mujer aquella odisea de tránsito por aquel manglar. De la gran sorpresa que suscitó para los expedicionarios el revés de Alegría de Pío, donde se dispersaron, muchos fueron asesinados y otros lograron alcanzar el macizo de la Sierra Maestra; allí Fidel Castro logra sobrevivir junto a Universo Sánchez y Faustino Pérez.

Siguió todos los pasos de aquel encuentro efectuado en el histórico paraje de Media Luna, donde nació quien luego fue denominada como la más autóctona flor de la Revolución cubana y la primera mujer que se incorporó al Ejército Rebelde.

Aquella misma pasión con la que el pescador Pedro Guerra se refería  a la heroína cubana, también percibí en el investigador Francisco Antonio López, a quien conocí en el Sitio Histórico Casa natal de Fidel y Raúl Castro en la comunidad de Birán, ubicada a unos 800 kilómetros al este de La Habana.

A López le brillaban los ojos al resaltar la figura de Cecilia. Alma y corazón en el apoyo y localización de los expedicionarios del Granma.

Ella los ubicó y los protegió en el bohío de un campesino de la zona y se dedicó a localizar a los demás expedicionarios del Granma, entre ellos a Raúl Castro y a través de Guillermo García (hoy Comandante de la Revolución), prepararon el memorable encuentro en Cinco Palmas.

Era una noche de luna llena y bella en la Sierra Maestra, el 18 de diciembre de 1956 cuando Fidel le preguntó a su hermano: -¿Cuántos fusiles traes?

-Cinco, respondió.

-¡Y dos que tengo yo, siete! ¡Ahora sí ganamos la guerra.

Celia Sánchez Manduley, cubana extraordinaria, leyenda en los días gloriosos de la Sierra Maestra, amada por su pueblo y guardiana de la memoria. Quienes la conocieron afirman que era humana, exigente, mujer de detalle, sensible como  la flor mariposa, la flor nacional, la que solía llevar en su pelo.

Este 9 de mayo, en el centenario de su nacimiento, Celia Esther de los Desamparados Sánchez Manduley se recuerda como flor que abre con cada salida del sol.



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