Una constitución donde la dignidad plena del hombre esta garantizada (II)

Versión y foto Lázaro D. Najarro Pujol

Como Estado democrático, independiente soberano, organizado con todos y para el bien de todos, la  mujer  y  el  hombre  tienen iguales derechos y responsabilidades en lo económico,  político,  cultural,  laboral,  social, familiar y en cualquier otro ámbito.

La Constitución de la República de Cuba certifica que el Estado garantiza que se ofrezcan a ambos las mismas oportunidades y posibilidades y propicia  el  desarrollo  integral  de  las  mujeres  y  su  plena  participación  social.  Asegura  el  ejercicio  de  sus  derechos  sexuales  y reproductivos, las protege de la violencia de género en cualquiera de sus manifestaciones y espacios,  y  crea  los  mecanismos  institucionales y legales para ello.

De igual forma certifica que el Estado crea las condiciones  para  garantizar  la  igualdad  de  sus  ciudadanos. Educa a las personas desde la más temprana edad en el respeto a este principio. El  Estado  hace  efectivo  este  derecho  con  la  implementación  de  políticas  públicas  y  leyes para  potenciar  la  inclusión  social  y  la  salvaguarda  de  los  derechos  de  las  personas  cuya condición lo requieran.

La ley de leyes señala que el ejercicio de los derechos de  las  personas  solo  está  limitado  por  los  derechos de los demás, la seguridad colectiva, el bienestar general, el respeto al orden público, a la Constitución y a las leyes.

La Constitución de la República de Cuba defiende que todas  las  personas  tienen  derecho  a la vida, la integridad física y moral, la  libertad,  la  justicia,  la  seguridad,  la  paz,  la  salud, la educación, la cultura, la recreación, el deporte y a su desarrollo integral.

También tienen derecho al  libre  desarrollo  de  su  personalidad  y  deben  guardar  entre  sí  una  conducta  de  respeto,  fraternidad y solidaridad. Todas  las  personas  tienen derecho a que se les respete su intimidad personal y familiar, su propia imagen y voz, su honor e identidad personal.

Asevera que el  domicilio es inviolable. No se puede penetrar en morada ajena sin permiso de  quien  la  habita,  salvo  por  orden  expresa  de  la autoridad competente, con las formalidades legales y por motivo previamente definido en la ley.

La Constitución de la República de Cuba  establece la  correspondencia  y  demás formas de comunicación entre las personas son inviolables. Solo pueden ser interceptadas  o  registradas  mediante  orden  expresa  de  autoridad competente,  en  los  casos  y  con  las formalidades establecidas en  la ley.

Los documentos o informaciones obtenidas con  infracción  de  este  principio  NO  constituyen prueba en proceso alguno.

Una constitución donde la dignidad plena del hombre es garantía.



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