Memorable 13 de marzo

 

Por Lázaro David Najarro Pujol

Ya estamos en el mes de marzo, Vienen días de fervor. Vamos a participar por primera vez desde que estamos en la escuela[1] en un acto público en La Habana, en el acto conmemorativo del XI Aniversario de las Acciones del 13 de Marzo.

Temprano en la mañana nos montamos en los ómnibus para ir al Palacio Presidencial. Algunos han escrito artículos sobre la nacionalización.  Nos enseñan la instalación, histórica por el asalto protagonizado por José Antonio, un día como hoy, pero de 1957. Nos explican todo lo relacionado con el ataque de los jóvenes del Directorio Estudiantil Revolucionario.

Ya en la tarde salimos hacia la Escalinata de la Universidad de La Habana.

–¡Dicen que Fidel va a hablar!

Exactamente, ahí está Fidel Castro, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Primer Ministro del Gobierno Revolucionario muy sonriente, saludando a la multitud…Se escuchan gritos: ¡Viva Fidel! La mayoría somos estudiantes y una representación muy amplia de las fuerzas revolucionarias. No existe espacio para tantas personas.

Y así lo reconoce Fidel al comenzar el discurso.

«Al parecer la escalinata no es lo suficientemente amplia para dar cabida a la representación de las fuerzas revolucionarias que han concurrido a este acto».

Adelantó que seria un discurso aburrido.

Recuerdo las frases finales de sus palabras que aunque largas no fueron nada aburridas, por todo lo contrario fue un discurso memorable que publicó la prensa nacional[2].

«El compañero Rector me decía que ahora de verdad tenemos una universidad, en el sentido de las investigaciones y el trabajo, cómo se incorpora al trabajo y a la investigación y cómo está palpitante y atenta a todos los problemas de la economía nuestra universidad.

«Es decir que nosotros tenemos ya trazado el camino hasta 1970, y de 1970 en adelante habrá que poner acentos muy importantes en las inversiones industriales de otro tipo.

«No obstante, la agricultura nos obligará, la industria láctea nos obligará a numerosas plantas de producción de leche en polvo, de queso; el propio desarrollo agrícola, la producción de cítricos nos obligará al establecimiento de las industrias pertinentes, al desarrollo de la producción del café; en fin, todo eso.  Tenemos en los próximos años grandes tareas, pero sin duda nuestra más profunda convicción de que en no lejano período empezaremos ya a ver los primeros frutos.  Y esperamos que algunas de las dificultades que tenemos ahora no sean las de este año; sin embargo, debemos estar siempre dispuestos.  Lo importante es el ánimo dispuesto:  si viene mejor, mejor; y si dos veces mejor, mejor, pero siempre preparados para una situación igualo peor.

«Eso es sin desanimarse, sin permitir que venga nadie a desmoralizar al revolucionario, sin dejar de ripostar, sin dejar de responder y sin dejar de actuar.  Deber de ustedes y de todos nosotros, de los militantes revolucionarios y de sus organizaciones de masa.

«Cada cosa debe enseñarnos, cada hecho debe fortalecer la Revolución, cada experiencia.  Y entendemos que este momento es un momento de emprender a fondo una poderosa ofensiva revolucionaria (APLAUSOS).

«Incrementar la seriedad, el espíritu de trabajo, la conciencia revolucionaria, la combatividad de las masas, de manera que no se alienten con nada.  Porque algunos gusanos y los imperialistas, se han sentido alentados por el hecho de que nosotros tengamos nuestras opiniones, por el hecho de que nuestro país tenga su personalidad y sus criterios en política internacional, absolutamente amplios y absolutamente independientes.

«Pero debemos decirles a todos —a microfraccionales y a gusanos, que al fin y al cabo están unidos por el mismo cordón umbilical— que no se alienten con nada ni con nadie, que no se olviden jamás que esta Revolución la mantuvieron en alto un puñado de hombres, seis, siete, doce, y que la bandera de esta Revolución la mantiene enarbolada lo mejor, lo mas noble, lo mas valeroso y lo más combativo de nuestro pueblo (APLAUSOS), que sabrá estar a la altura de estos 100 años, cuando inició su lucha por la independencia; independencia cuya lucha inició aquella generación y que culminó esta generación, y que sabrá defenderla hasta el último aliento, hasta la última gota de su sangre.  Porque cuando decimos:  ¡Patria o Muerte!, decimos:  ¡Patria o Muerte!  ¡Venceremos! »

NOTAS

[1] Escuela de Pesca Carlos Adán Valdés, en La Habana del Este

[2] Fragmento del libro inédito Muchachos de los Canarreos

[3]Discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, En el Acto Conmemorativo del XI Aniversario de La Acción del 13 de Marzo de 1957, efectuado en La Escalinata de La Universidad de La Habana, el 13 de Marzo de 1968.



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