Chanchanas no, hermanas Faez! (II)

Cándida Rosa, ahora con 85 años de edad muestra reconocimiento ortogado por los creadores jovenesCamagüey, Cuba, 5 abr.-Recuerda René Faez Martínez que el violonchelistas Juan Ramón Orondo, director de la Camerata de Camagüey, los recomendó al promotor discográfico francés Cyrius Martínez, quien había decido escuchar al grupo de cuerda de la ciudad.
–Juan Ramón, vamos a escuchar a su orquesta. Y si todo sale bien usted se encarga de los arreglos, sugirió Cyrius Martínez.
–Mire, Martínez, tengo un amigo, René Faez, que estuvo durante 20 años en la Orquesta Sinfónica que es arreglista y estoy seguro que es lo que usted está buscando. Él conoce de la música tradicional, recomendó Juan Ramón.
–Pero, a la persona que necesito debe ser cómo usted, tiene que conocer la trova, porque la esencia es la trova, insistió el francés.

–Estoy de acuerdo con usted, Martínez. Por eso pienso que mi amigo puede cubrir sus expectativas. En esa casa siempre se ha cantado trova, argumenta.
Martínez , acompaño por Juan Ramón, inmediatamente visitó la casa de los Faez luego de una llamada telefónica, quienes escucharon a René, quien interpretó a guitarra los números sugeridos por el promotor, quien quedó satisfecho

–Muy bien, magnifico, elogió.

Juan Ramón se dirigió a las dos hermanas:

–¿Las Tías no le van a cantar una canción?
— ¿Pero ellas cantan? ¿Todavía ellas cantan?, preguntó asombrado el promotor.
–SI ellas cantan y muy bien.
–Si, nosotros descargamos en la casa de la trova, se adelanta Cándida.
Cantadle una canción, les pide Juan Ramón
—Cuando el promotor francés escuchó aquellas voces que se sentía a tres cuadras de la casa, quedó impactado y preguntó:
–Si yo las invito a grabar un disco, ustedes van?

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2 comentarios on “Chanchanas no, hermanas Faez! (II)”

  1. Belkis Soria Alvarez dice:

    …Juan Ramón Orol;magnífico violonchelista camagueyano;sabía que tanto René como las hermanas Faez son unas joyas de la música agramontina…Recuerdo con mucho cariño como una de ellas me contaba con un gran sentido del humor ese primer viaje que hicieron a europa para grabar el disco.Tenía mucho miedo al avión y había un ciclón por esos dias;quería que llegara el ciclón para no viajar.Era en invierno y creían que le habían robado las chanclas por la noche…Se consolaba una a la otra diciendo..”Pero quién las va a robar si nos han costado un peso (CUC)en Cuba…..Se habían metido con ellas a la cama y se le quedaron dentro del edredón..(El edredón es una manta con forma de saco;para taparse en invierno)..

  2. Recibí por el correo electronico un comentario sobre las Hermanas Faez que quiero compartir con ustedes con el permiso de su autor: Duzán Avila ha dejado un nuevo comentario en la entrada “El arte del sabor: La trova de las Faez”:

    Escuchar a las Faez ha sido sin dudas unos de esos secretos orgullos que se guardan con justificada immodestia. Siendo un niño casi, las escuché en la radio de mi Camagüey natal, en algunos de los programas que oía mi abuela mientras zurcía en su vieja máquina de pedal. Por aquel entonces oí su versión de Alfonsina y el Mar. Jamás olvidé ese chelo y recuerdo que hice por conseguir el disco sin resultado. En una ocasión incluso, por esos azares de la vida, traté de obtener su música con uno de los sobrinos de las Faez, profesor de canto el mismo. Ya por aquel entonces ellas no cantaban, cual no sería mi sorpresa cuando incluso él me dijo que no tenía su música y que creía que casi nadie tenía las grabaciones. Increíble, pensé. Pero la suerte está con quien desea para bien, y demorado más nunca tarde, me llegó al fin el disco entre otra música cubana que generosamente un amigo me pasó. Hoy lo guardo entre las joyas más preciadas de mi música personal.
    Gracias a la vida por darnos esta maravilla todavía desconocida, no ya en cuba, incluso en camagüey su ciudad natal. Suerte a quienes las han escuchado, y digo escuchado en su profunda significación, dejándose tocar por el misterio y la fuerza de estas voces con color y sabor a madera antigua, a caoba de armario y juego de cuarto colonial, a techo de teja criolla, pared húmeda pintada con cal viva sosteniendo a duras penas un sagrado corazón tras u cristal.
    No se si ambas ya han muerto, ojalá que no, mas si así fue, no dudo que sigan cantado en esos domingos, donde incluso Dios, se sienta a mirar la tarde con un trago de ron entre las manos y se deja llevar por la nostalgia


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