Fernando Pérez: “Yo he vivido tantas vidas como películas he hecho”

Guionista y director de cine Fernando Perez
Fuente Turismo en Cuba
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Texto y fotos Lázaro David Najarro Pujol

La Habana, Cuba.- La labor cinematográfica del director y guionista cubano y Premio Nacional de Cine 2007, Fernando Pérez Valdés esta marcada por cuatro filmes de ficción: Clandestinos (1987), Madagascar (1994), José Martí: el ojo del canario (2010) y La pared de las palabras (2014), multipremiados en diversos festivales nacionales e internacionales.
En un encuentro con jóvenes realizadores en Camagüey, reveló que el cine llegó a su vida cuando solo tenía unos siete años de edad y acotó que descubrir el mundo del séptimo arte “fue una emoción muy fuerte”.
“Mi padre, que era cartero, fue quien me creó esa expectativa por el mundo cinematográfico. Me llevaba dos veces por semana a los cines Ensueños, (que proyectaban películas mexicanas y argentinas) y al Carral” (filmes estadounidenses) ambos ubicado en Guanabacoa, al este de la Bahía de La Habana.
Recordó que fue en 1958 que realmente tomó conciencia de lo que era el cine y afirmó que la película El puente sobre el río Kwai (una coproducción británica-estadounidense de 1957, del género bélico o de aventuras, dirigida por David Lean), fue su principal referente.
“El filme nos gustó mucho a mi papá y a mi. El viejo a la salida me dijo: Esa película está muy bien dirigida. Con él fue que escuché por primera vez el papel del director. Al triunfar la Revolución, yo tenía 14 años y en esa etapa se crea el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y vi una oportunidad”.
El director del largometraje Clandestinos (Premio Coral de Ópera Prima IX Festival de La Habana 1987 y su primer obra de ficción que lideró), narró que comenzó en el ICAIC como mensajero y enfatizó en la necesidad de la autosuperación y el incremento del nivel cultural y educacional para desempeñar cualquier función en el instituto.
“Tuve la suerte, afirmó, que la primera experiencia como asistente de dirección fue con Tomás Gutiérrez Alea, en la película Una pelea cubana contra los demonios y trabajar con Santiago Álvarez en el noticiero ICAIC. Todo fue un proceso de formación hasta llegar a dirigir mi primer largometraje a los 42 años de edad”.
Destacó que todas las experiencias son importantes y opinó que su carrera no constituye un referente a seguir porque existen muchos caminos y maneras de llegar no solo al cine sino a la creación artística, pero defendió que su experiencia fue muy importante empezar desde abajo.
Confesó que él creció igualmente a base de inseguridades porque la creación artística está sujeta también a la inseguridad, “porque no existe formula y eso fue un aprendizaje. Ni el cine, ni ninguna creación se hace a través de formulas, aunque existen las fórmulas para hacerlo uno tiene que encontrar su propio camino, que es un proceso de crecimiento que cada quien tiene que ir encontrando.”
Admitió que su primer documental en solitario no tuvo buen resultado. “Desde adentro y estar en la práctica es fundamental” y resaltó asimismo el papel de las escuelas, pero “el cine se piensa haciéndose”.

UN CINE CUBANO NO LIBRE DE CONTRADICCIONES

Consideró que en la década del 60 existía en Cuba un hervidero de ideas no libre de contradicciones que eran muy fuertes, pero todo estaba muy claro y eran contradicciones de una manera muy francas. Abría sus puertas hacia Latinoamérica y la Revolución, la Casa de las Américas, liderada por Haydee Santamaría”.
“Siempre el ICAIC abogaba por la defensa de un cine nacional, de una cultura nacional que partiera de la complejidad y diversidad. Un cine que expresara lo complejo de nuestra realidad y no reducirlo a una mirada reductora y simplista”. Eso fue marcando también, continuó, una política cultural importante que enriqueció al cine cubano y surgieran obras que transcienden.
Opinó que la existencia de un cine independiente complementa la labor del ICAIC.

CLANDESTINO UNA PELÍCULA QUE LOS JÓVENES APRECIAN
Director de cine Fernando Perez
Expresó que Clandestino es una película que quiere muchísimo porque desde que entró en el ICAIC se propuso hacer un filme que abordara el tema de la clandestinidad. “Me impactó que entre los que habían participado en esa lucha se encontraban muchachos y muchachas de 15, 16, 17 y 18 años, algunos cayeron en combate.
“Fue una experiencia muy importante y una primera película no solo para mí, sino además para el director de fotografía (Adriano Moreno), el músico Edesio Alejandro, el primer protagónico para Luis Alberto García. Fue para mi descubrir el trabajo con los actores que es uno de los aspectos de la realización cinematográfica que más me atrae y más disfruto por la complejidad que tiene y la fuerza emocional que provoca en el intercambio”, acuñó.
Manifestó que Clandestino es una película que los jóvenes actuales y otras generaciones han visto y continúan apreciando. (Clandestino marcó para bien a Fernando Pérez en el universo cinematográfico).

MADAGASCAR, UNA DEUDA CON MI PADRE, EL CARTERO

El licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas en la Universidad de La Habana, consideró que Madagascar fue la otra cara de Clandestino porque sentía la necesidad de voltear la moneda, porque existe una mayoría silenciosa que no vivió aquella época.
“Era una deuda de igual forma que tenía con mi padre Alfonso, el cartero que me llevaba al cine; un hombre inteligente que leía mucho y que soñó viajar y recorrer el mundo aunque nunca salió de La Habana. Mi padre fue un soñador que la vida no le permitió cumplir sus grandes sueños”.
Madagascar, Gran Premio Golfinho de Ouro a la mejor película en el Festival Internacional de Cine de Troia, Portugal 1995, entre muchos otros galardones, en su época fue contracorriente, apreció el Premio Casa de las Américas 1982 en el género testimonio por su libro Corresponsales de guerra, porque habían terminado los años de la rectificación de errores y tendencias negativas y entraba en 1990 el Período Especial (crisis económica en Cuba).
“Sentí la necesidad de expresar lo que estaba pasando en mi generación, en la de mis hijos y la de otros jóvenes. Era un momento de gran complejidad no solo en los problemas materiales que el país estaba prácticamente paralizado, sino por lo que ya se veía venir: la laceración espiritual que todas esas condiciones creaban y cómo esa crisis económica se fue convirtiendo en una crisis social y en una crisis de valores” aceptó.
Razonó que un domingo cuando viajaba en bicicleta para visitar a sus padres tenía que cruzar el túnel de la Bahía de La Habana y observó esa imagen del túnel lleno de bicicletas o personas caminando y pensó: “Esta imagen es una metáfora del momento que estamos viviendo nosotros, con un túnel que tu no vez el final o la salida. Una salida que uno presiente, puede ser que esté o habrá y pensé que ese era el germen de una película. Esa escena fue el final del filme Madagascar, una actualización del cuento Beatles vs Durán-Durán de la escritora Mirta Yánez.

JOSÉ MARTÍ: EL OJO DEL CANARIO LA PELÍCULA QUE JAMÁS PENSÓ REALIZAR

El director de cine Fernando Pérez aceptó que jamás estuvo en sus proyectos trabajar en una película sobre José Martí y “no lo intentaré nuevamente. No me sentiría capaz de abordar el Martí adulto”. Forma parte de la serie Libertadores y accedió después de haberlo meditado, porque el apóstol “es un universo, un bosque en el que usted entra y no sabe cuando pueda salir”.
Fernando Pérez optó por reflejar la infancia y adolescencia del Héroe cubano luego de una investigación que le abrió un universo “que no sabía cómo convertirlo en un guión… Poco a poco llegué a la conclusión que Martí es hoy para la mayoría de los cubanos un poeta que tenía una sensibilidad, una manera de ver la vida a través de la poesía y la espiritualidad”.
“Escogí la infancia y la adolescencia porque para mi y para cualquier ser humano, ahí se encuentran los elementos que forman el carácter y el temperamento de una persona y pensé: la película tiene que ser sobre la formación de un carácter de un niño que tuvo que sobreponerse a su medio y a su familia (hijo de español)”, acotó el director de José Martí: el ojo del canario (2011, Premios Ariel de Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas).

LA PARED DE LAS PALABRAS, ENTRE LA LUZ Y EL DOLOR

La pared de las palabras (2014), una de las más recientes creaciones de Pérez Valdés, razonó que “es muy dura de ver” y admitió que muchos espectadores la rechazan, no se atreven a verla porque no tienen el estado de ánimo para enfrentarla, pero “no quería maquillar esa realidad: el dolor, porque el dolor no se puede maquillar”.
Es una película del dolor y los límites del sacrificio que se concentran en un drama familiar y humano personal pero “como todo el cine que yo hago trata de hacer una asociación con el contexto actual en que vivimos hoy”.
Al referirse a los jóvenes realizadores cubanos de audiovisuales reflexionó que necesitan más libertad de movimientos, porque tienen ideas nobles, de aportes a la espiritualidad y a la cultura nacional; ideas que pueden ser controvertidas y que se pueden equivocar también, pero que necesitan ese universo.
Yo he vivido tantas vidas como películas he hecho, afirmó Fernando Pérez Valdés, uno de los directores más respetados del cine cubano contemporáneo. “Me considero un cineasta que guarda la capacidad de ser un espectador”, sintetizó.
Fernando Perez

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