Palenque de los Cimarrones: una recreación de la vida del esclavo fugitivo

Palenque de los Cimarrones

Texto y fotos Lázaro David Najarro Pujol
Fuente Turismoencuba
Pinar del Río, Cuba.- Una reconstrucción museográfica con replicas científicas de piezas originales de la forma de vida del esclavo cimarrón, que escapaba de los barrocones de los ingenios en el periodo de la colonización en Cuba, representa el Palenque de los Cimarrones, en de Pinar del Río.
Quienes visitamos la instalación imaginamos a aquellos hombres arrancados a la fuerza desde África, los sonidos de los tambores y los cantos de libertad.
Hombres y mujeres que obligados a desempeñar la dura labor en los ingenios azucareros huían hacia lo más intricado de la serranía para refugiarse en las cuevas perseguidos por las partidas de rancheadores acompañadas de perros entrenados para cazar humanos.
Rememoramos las historias contadas en los textos entorno al castigo físico como norma de las relaciones amo y esclavo para evitar la resistencia y generar un sentimiento de inferioridad ante el esclavista.
El mal trato y el castigo los convirtió en fugitivos (para librarse del domino de sus amos), en busca de una vida de libertad en los palenques donde los rancheadores no pudieran encontrarlos o atrevían a acceder.
Quien era capturado, según consta en la historia, en ocasiones, le cortaban un pie para que no se escapara de nuevo. También castraban a los hombres y cortaban los pechos de las mujeres.
Según el especialista Javier Laviña los cimarrones construían espacios de libertad y de paz amparados por la espesura o por las dificultades de acceso. Zonas donde cualquiera podía encontrar refugio siempre que se respetara la libertad conquistada y no se delatara la posición del palenque.
“Espacio donde no se preguntaba quien era quien, donde el color o el sexo no eran impedimentos para ser acogido en la comunidad. Lugares donde se construyó una nueva cultura a golpe de libertad y esfuerzo”.
En la instalación logramos un acercamiento a los orígenes, historia y cultura en esta muy pintoresca zona de Viñales, en el Consejo Popular de San Vicente, otrora ocupada por los jíbaros cimarrones que conservaban una vida comunitaria, determinada por la igualdad entre todos sus integrantes.
Se describe en el sitio que ningún lugar mejor que las cercanías del desfiladero conocido como Puerta de Ancón, el que separa la Sierra La Guasasa, al este; y Viñales, al oeste.
Además, es un sitio de altos valores naturales por su sentido escénico-estético y de endemismo, en un valle entremontano, en el que se ha erigido un Complejo Recreativo Cultural referido al impacto dejado por la época colonial y herencia cultural de los grupos étnicos provenientes del llamado continente negro.
Pudimos observar una reproducción (basada en documentos históricos), de cómo vivían los cimarrones y esclavos en esta región, el sistema de barracones de los ingenios, una de las escasas referencias visuales sobre el fenómeno de la resistencia esclava en Cuba.
Nos informan que la Cordillera de Guaniguanico (paisaje montañoso en forma de arco que se extiende desde Guane en la provincia de Pinar del Río, hasta las Alturas de Mariel, en Artemisa, bordeado por las llanuras pinareñas), fue durante mucho tiempo usada por los cimarrones provenientes de Matanzas y La Habana, como tránsito hacia Guanahacabibes, para su recuperación y descanso.

EL PALENQUE
El Palenque de los Cimarrones o pequeña escalera animada en medio de este ambiente y palpar una réplica de un fogón y utensilios de cocina.
En ese paraje de la geografía cubana apreciamos un museo etnográfico, donde en su montaje se recrea un típico asentamiento cimarrón. “Se muestran sus armas, construidas de hierro y palos del monte, la cama de yagua y almohada de hojas de plátano”.
Tras recorrer durante unos 15 minutos la impresionante galería subterránea José Miguel de 150 metros, llegamos al Restaurante El Palenque de los Cimarrones o pequeña escalera animada en medio de este ambiente y palpar una réplica de un fogón y utensilios de cocina.
Quedamos anonadados con aquel paisaje campestre que muestra asimismo improvisadas camas de madera, pipas de fumar hechas con barro cocido y otras manufacturas artesanales se concentraron en esta región en el siglo XIX.
Encontramos elementos que constituían su dieta habitual la dieta de los cimarrones que ocuparon estos predios y las rústicas construcciones (los palenques) donde los esclavos africanos se refugiaban.
Distingue el restaurante de estructura simétrica de caneyes abiertos y entrelazados o unidos entre sí por pasillos, con cobija de guano real, y dispuestos a la usanza de las antiguas aldeas africanas. Una estampa de los Orishas del panteón yoruba, a partir de sus atributos y colores,
Elegguá (uno de los siete dioses fundamentales del Panteón Yoruba), nos da la bienvenida, como risueño abridor de caminos.
Al final, cubriendo el área de servicios, se encuentran los murales donde se recrean los Patakies de los Orishas, historias sobre el surgimiento y carácter de cada uno de los Orishas.
Coinciden quienes nos acompañaron que el mejor lugar para degustar la comida cubana es el Palenque de los Cimarrones, que destaca por el sabor del lechón o pollo asados y la variada oferta gastronómica de buena sazón.
Algunos prueban el trago típico: Cóctel Oshun, en honor a la patrona de Cuba, otros preferimos la espumosa cerveza Bucanero o Cristal para minimizar el calor de esta isla caribeña.
Nos explican que 1 de diciembre del 1996 se inaugura en el Palenque de los Cimarrones el restaurante ubicado en el valle de José Miguel y pertenece al grupo extrahotelero Palmares S.A.
El almuerzo (confeccionado según la forma de los antiguos cimarrones), es animado por un espectáculo folklórico que ofrecen artistas de la región contentivo de lo más autentico de la cultura afrocubana que distingue por su colorido y vigor.
El almuerzo   es animado por un espectáculo folklórico que ofrecen artistas de la región
Esta maravillosa campiña nos revela un rico patrimonio etno-cultural en las abundantes cavernas del territorio, Patrimonio Cultural de la Humanidad, donde una treintena de sus grutas conservan rastros de los inmigrantes africanos en Cuba.
El Palenque de los Cimarrones, complementa ese siempre mágico mundo de Viñales en la más occidental provincia cubana, enriquecido por el espectacular paisaje en el que la Palma Real, es uno de los principales protagonista de esa bella región que destaca por cultivar el mejor tabaco del mundo.
Y el Complejo se hace más atractivo al estar ubicado en el Valle de Viñales uno de los paisajes naturales más conocidas de la mayor de las Antillas y distingue por la belleza natural y sus maravillosas elevaciones conocidas como mogotes.
El 1 de diciembre del 1996 se inaugura en el Palenque de los Cimarrones un Restaurante ubicado en el valle de José Miguel y pertenece al grupo extrahotelero Palmares S.A.
El Palenque de los Cimarrones
El Palenque de los Cimarrones, complementa ese siempre mágico mundo de Viñales
En ese paraje de la geografía cubana apreciamos un museo etnográfico,  donde en su montaje se recrea un típico asentamiento cimarrón.
Hombres y mujeres obligados a desempeñar la dura labor en los ingenios azucareros huían hacia lo más intricado de la serranía para refugiarse en las cuevas
Las palmeras siempre presentes
Naturaleza fascinante
Palenque de los cimarrones
Quedamos anonadados con aquel paisaje campestre que muestra asimismo improvisadas camas de madera, pipas de fumar hechas con barro cocido y otras manufacturas artesanales
ORIGINAL EN TURISMOENCUBA

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