Mártires de Pino Tres: Ramón Domínguez de la Peña

La Platica. Sierra Mastra

Al ponerse a lado de los más oprimidos, Ramón Domínguez de la Peña demostraba su elevada sensibilidad humana. Sentía en su corazón de cubano la amargura por la gran pobreza que padecía la mayoría de la población.

Nació en Ciego de Ávila (19 de noviembre de 1942), y trabajó y vivió en Júcaro, donde se vinculó al Movimiento Revolucionario 26 de Julio. Participó en varios sabotajes, entre otras acciones en contra del régimen de Batista.

Cuentan lo que lo conocían que Ramón tenia pelo lacio; se peinaba hacia atrás con una pequeña entrada en la frente. Usaba bigote. Era una persona relativamente gruesa… Bastante gruesa.

Vivía en Júcaro. En Jucaro se desempañaba como enlace del Movimiento, responsable de la célula del 26 de julio allí en Júcaro.

Recuerda Celso Orlando Hernández que él le entregaba propagandas y otros materiales.

“El Movimiento en Ciego de Ávila, enviaba a Monguito una cantidad de fósforo vivo para hacer un sabotaje a las casillas de transportar azúcar en Júcaro. Este fósforo vivo lo recibía y lo guardaba para hacer la acción.

“Yo regresé una semana después y me encuentro a Monguito con una mano quemada. El fósforo vivo le había quemado una mano y por no asistirse con un médico, porque era peligroso, se le quedaron los dedos lisiados.

“Estuvo sometido a la persecución de la policía, detenido y enviado para la ciudad de Camagüey. “Salió en libertad y regresó a Júcaro, pero en los primeros días de septiembre del año 1958, llegó a Las Vegas de Jibacoa. Ya Fidel Castro había constituido la Columna Invasora número 11 “Cándido González Morales”.

“En cuanto llegó saludó muy cariñosamente a los combatientes, especialmente a mí y me mostró los dedos de la mano que aún los tenia lisiados por los efectos del fósforo vivo. Me dijo sonriendo al interesarme por la lesión:

“—No Celso, no te preocupes, cuando se termine la guerra ya tendré tiempo de operarme los dedos.

“Me preocupo sobre el destino de los hijos y de la esposa:

“—No, los muchachos están bien. Se quedaron allá en Júcaro. Están con su mamá. Pienso que  ella sabrá atenderlos. Confío mucho que mis hijos no van a tener dificultades.



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