Una puerta a los Jardines del Rey. Caibarién: La Villa Blanca

Para viajar por carretera a las cayerías del norte de la provincia de Villa Clara, es necesario llegar a Caibarién, también conocida como la Villa Blanca por la luminosidad y blancura de sus calles y famosa por sus cangrejos y su intensa vida marítima. Es la ciudad más próxima a Cayo Las Brujas, Cayo Santa María y Cayo Ensenachos, cayería de hermosas playas, lugares paradisíacos y bañados por las aguas del Canal Viejo de Las Bahamas.

Célebre también por su hospitalidad y su olor a mar, el Festival Acuático que celebra cada año constituye un regalo de cierre de toda una etapa vacacional y de esfuerzos productivos de gente bonachona y siempre alegre; orgullosa de poseer el privilegio de tener la playa a pocos metros de sus hogares.

Embarcaciones engalanadas por el ingenio y la destreza de los parroquianos para esa ocasión, y los veleros de la Academia Provincial radicada en el litoral de Caibarién, navegarán el 29 de agosto, en horas del mediodía por las aguas que circunda el Malecón local, y devienen un colorido espectáculo esperado por todos los pobladores cada año.

Para el momento cientos de visitantes concurren a la norteña ciudad para participar, junto a los habitantes de la comarca pesquera, en los festejos surgidos en el año 2000, pero que ya alcanzan gran repercusión, por el colorido de su espectáculo que conjuga actividades marineras desde horas de la mañana, como regatas y exhibiciones de los deportistas de la Academia Provincial de Velas, enclavada en el propio Malecón de la ciudad.

La tarde del 29 de agosto esta dedicada a la competencia de carrozas en barcos, que otorga premios por la integración de originalidad, identidad, colorido e iniciativas.

Es a lo largo del malecón de Caibarién, uno de los lugares más hermosos del poblado, que se efectúan los tradicionales carnavales de verano. Constituye un sitio de gran extensión y muy atractivo con vista al mar, donde además del Carnaval Acuático (que conserva lo mejor de su herencia cultural y es verdadero reflejo de las más autóctonas tradiciones locales), se puede disfrutar de las actuaciones de orquestas nacionales, actividades culturales y deportivas para niños y jóvenes.

Al concluir los festejos el jurado, compuesto por especialistas de cultura y de las artes, tendrá la difícil tarea de seleccionar a los mejores exponentes. Sus integrantes evaluaran: el contraste entre el tema y el diseño, la música apropiada, la creatividad, las iniciativas y otros elementos más generales.

La fundación de Caibarién se remonta al año 1841, cuando se establece junto al embarcadero de Tesico, frente al cayo Conuco y cerca de la laguna de Escobar, por las familias Cabrera y De Justa y Martínez..

Según la historia se le encomendó al ingeniero Estratón Bauzá los planos del asentamiento, de calles rectas y paralelas, trazadas de norte a sur, desde la loma hasta el mar, aunque las obras se habían iniciado en 1832. Recibió el título de Villa el 31 de agosto de 1873.

Actualmente la Villa Blanca es muy conocida en toda Cuba, por los cangrejos y los mariscos en general, que son una constantes en la mesa de sus pobladores, al igual que sus exquisitas minutas y la salsa de perro, antiguamente plato del más famoso hotel de la zona durante la primera mitad del siglo XX.

(Fuente: Cuba: sus cayos, parques naturales y sitios marítimos excepcionales.  http://www.amazon.co.uk/Cuba-excepcionales-sostenible-estrategia-desarrollo/dp/384847848X )


7 comentarios on “Una puerta a los Jardines del Rey. Caibarién: La Villa Blanca”

  1. Disfruté mucho escribiendo :) Yo espero volver a Cuba muchas veces para conocer los sitios que he tenido ninguna oportunidad. Sin duda es un hermoso país!
    <3
    Besitos desde Brasil!

  2. N`Sambi dice:

    También esta cayería está rodeada de místicismo y leyendas que acompañan las memorias de pobladores y foráneos del Caribe, pues se han tejidos novelas y relatos de ser surcadas sus aguas por piratas y corsos a destiempos, con la nada ilógica posibilidad de afamados “hombres de mar” dejar sus riquezas en incognitos lugares ribereños para la tentación de ser descubiertos…tal vez hoy.

  3. Iniciada la guerra de 1868 muchos elementos afines a España de la vasta región holguinera se mudaron para Gibara buscando el amparo del sistema defensivo creado por los españoles en esta población. El número de habitantes y la riqueza arquitectónica de Gibara crecieron notablemente durante la guerra, logrando en esta etapa la secesión de Holguín con la creación de un Ayuntamiento propio. El crecimiento del núcleo urbano y sus alrededores inmediatos (Cupeycillos, Los Hoyos, Los Altos y Las Aguadas) fue tan notable, que al realizarse el censo de 1877 ya alcanzaban la cifra de 7 599 habitantes. La villa de Gibara fue un baluarte inexpugnable del poderío hispano durante esta contienda. Luego de la Guerra Grande, la población del distrito gibareño siguió creciendo notablemente, hasta llegar a una media de 81 habitantes por kilómetro cuadrado, la más alta de la región oriental, incluida el distrito de Santiago de Cuba.


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