Significan en Camagüey valor histórico y literario de la investigación “La Peregrina. Un siglo de anhelado regreso”

La significación como documento  histórico y literario de la investigación La Peregrina. Un siglo de anhelado regreso, del escritor Humberto Rodríguez Manso, fue resaltado en la Peña Conversando en el Café, efectuada en el Patio de La Avellaneda, en el Centro Histórico de la ciudad de Camagüey.

El encuentro, conducida por el critico Jorge Santos Caballero, se desarrolló en el contexto de las actividades por el aniversario 198 del natalicio de la poetisa y novelista agramontina Gertrudis Gómez de Avellaneda, recordado el pasado 23 de marzo.

Se destacó que la autora de novelas atrevidas y poemas exaltados que le dieron temprano prestigio; alma noble y desinteresada que amó el bien y la virtud, a decir de Mary Cruz,  tuvo siempre una posición de franco acercamiento, recordación, nostalgia y amor a Cuba y su tierra camagüeyana, manifestados a lo largo de su vida y reflejado en toda su obra.

Santos Caballero precisó que desde 1914 se realizan gestiones infructuosas para hacer cumplir la voluntad de la autora de la novela Sab, de que sus restos reposen en tierras camagüeyana, junto con los de su esposo Domingo Verdugo, voluntad reflejada en la protocolación del testamento de Gertrudis  Gómez de Avellaneda ante el notario Antonio Carlos Rodríguez, el 11 de enero de 1864.

El investigador Humberto Rodríguez Manso, trascribe el testamento en las páginas su libro La Peregrina. Un siglo de anhelado regreso, y deviene homenaje a la figura de una mujer que antepuso su “fuerte carácter y la firmeza de sus principios y defendió con ardor inaudito lo que para ella representaba esa pasión que llevó por dentro: su cubanía”.

Recordó Santos Caballero que el 29 de octubre de 1999 fue nombrada embajadora de Cuba en España la compañera Isabel Allende, actual rectora del Instituto de Relaciones Internacionales “Raúl Roa”, quien junto al escritor Armando Cristóbal Pérez realizaron grandes esfuerzos para cumplir la voluntad de la Avellaneda de que sus restos reposaran en la isla, pero que siempre encontraron la negativa de los descendientes de Domingo Verdugo.

A través de testimonios, artículos, poemas y documentos bibliográficos de Gertrudis  Gómez de Avellaneda, la obra de Rodríguez Manso constituye una prueba irrefutable del deseo de la poetisa camagüeyana de legar “a la tierra, de que fue formado, este mi cuerpo mortal y a su Creador Divino el alma inteligente que se dignó darme…”

Entre muchos de los autores que daban por hecho el traslado de los restos de Tula a  su Patria estaba Emilio Roig de Leucheenring,    quien en su artículo Glorifiquemos a Cuba glorificando a la Avellaneda publicado en la revista carteles el 3 de abril de 1949 puntualizaba que era hora ya de levantar en la isla ese monumento que “proclame perennemente  que ella es, con palabras de Aramburu, las más grande entre las poetisas de todos los tiempos”.



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