Sancti Spíritus: ciudad del Yayabo y de serpenteantes calles empedradas

Sancti Spíritus —casi en el centro de la Isla, a 350 kilómetros al Este de La Habana— surgió como provincia a partir de la división política administrativa aplicada en Cuba en el mes de octubre de 1976, pero su ciudad se inserta también entre las siete primeras villas fundadas por el Adelantado Diego Velázquez en 1514 [1] (entre los meses de abril y mayo).
La comarca antes de la llegada de los colonizadores estaba poblada por grupos aborígenes que cultivaban la tierra y se dedicaban a la alfarería a orillas del río Tuninucú .

Los investigadores locales aseguran que en 1522, Sancti Spíritus o Espíritu Santo es trasladado a las márgenes del río Yayabo, testimonio de lo cual lo constituye la Parroquial Mayor, finalizada su construcción en 1680 después de 60 años de trabajo. Se afirma que su planta es casi idéntica a la parroquial mudéjar de Villa de Alcor, en Huelva, España.

Según la leyenda, el traslado del asentamiento se debió a que una plaga de hormigas provocó pánico en la población. (El asentamiento se encontraba a unos ocho kilómetros del lugar donde se halla actualmente).

Historia y leyenda

Sus habitantes actuales festejan el aniversario de la constitución de la comarca el 4 de junio, por ser la fecha en que fray Bartolomé de las Casas se opuso, en la Pascua de Pentecostés (Sermón del Arrepentimiento), a las injusticias que los colonizadores cometían contra los indios.

Lo anterior lo confirma la prestigiosa investigadora cubana, Hortensia Pichardo: «A la Villa de Sancti Spíritus le cabe la gloria de que en su suelo se haya escuchado por primera vez en la Isla una voz clamando por la libertad de los naturales, voz que, si fue combatida por muchos, tuvo también muchos seguidores, y logró fijar la atención de los monarcas y del Consejo de Indias en el problema indígena y en la necesidad de hallarle soluciones más humanas[2] . »

El historiador Mario Valdés Navia apuntó que la comarca ha sido escenario de importantes acontecimientos «que dejaron su huella indeleble en la historia  de la localidad, de Cuba y de América, como fueron el citado Sermón del Arrepentimiento, del Padre Bartolomé de Las Casas (1514); la partida del Capitán Francisco Fernández de Córdoba, y su hueste, para Tierra Firme, en un viaje que traería consigo el descubrimiento del Imperio Azteca y la Vuelta a Cuba malherido de Fernández -quien vendría a morir en el viaje de regreso a Sancti Spíritus (1517)- y, por último, la llamada Rebelión de los Comuneros Espirituanos, que costó la vida al Alcalde rebelde Hernán López, muerto a puñaladas por el terrible Vasco Porcallo de Figueroa (1520), en un drama imperecedero que ha sido calificado por un historiador local como «el primer hecho popular revolucionario acaecido en América[3] ».

Arquitectura

Podrán constatar que en el centro histórico de la villa reinan más de mil instalaciones de valor arquitectónico (coinciden distintos estilos constructivos: reminiscencias del barroco español, regional y el neoclásico); muchas de ellas erigidas entre los siglos XVII y XIX. Es obligado referirnos al Teatro Principal (1839) y la ya mencionada Parroquial Mayor.

Caminarán por las calles estrechas y algunas empedradas como la calle Llano, que finaliza a orillas del río Yayabo, con sus modestas casas de estilo colonial que han resistido el paso del tiempo.

Se caracterizan por los amplios patios interiores en los que la luz y colorido de los vitrales y una aureola de antigüedad le dan un toque distintivo. Pero no faltan tampoco algunas casas opulentas, en las calles Manuelico Díaz y Céspedes, fabricadas en la época de bonanza de los propietarios azucareros.

El puente sobre el río Yayabo (Monumento Nacional y único de su tipo que sobrevive en el país), fue construido en el año 1825. Es una sólida estructura de cal, arena, y ladrillos, de cinco arcos. Cuentan los espirituanos —como se les denominan a los habitantes de la ciudad—, que para la ejecución del puente se mezclaron los materiales con leche de vaca, en vez de agua, y por eso ha resistido tan bien el paso de los años; otros plantean que fue leche de burra, lo importante es que representa símbolo de la ciudad.

Economía, costumbres y naturaleza

En el siglo XVII la villa tuvo un despegue económico que posibilitó el surgimiento de una ciudad limpia y tranquila, de serpenteantes calles empedradas y fachadas protegidas elegantemente por altas verjas.

En 1700 surgen las primeras plazas que brindan un toque original al conjunto arquitectónico. El 20 de octubre de 1822, Fernando VII, rey de España, otorga el derecho a la villa de poseer un escudo, pero no es hasta el 27 de mayo de 1867, que por Real Orden se le concede a la villa el título de ciudad.

La región se distingue por su desarrollo en esferas como la agricultura tabacalera, arrocera, del cacao, café, caña de azúcar, cítricos y hortalizas. Además tiene gran auge la minería, la ganadería vacuna y las refinerías de azúcar.

Se dice igualmente que en la villa de Sancti Spíritus se vistió por primera vez en la Isla la conocida guayabera, una prenda cubana muy tradicional y famosa y que al comienzo la llamaban yayabera, porque la usaban los campesinos de las cercanías del río Yayabo, posteriormente, y hasta hoy, se les llama guayabera.

Sobresale Sancti Spíritus por sus montañas, especialmente la Sierra del Escambray, al sur de la ciudad o el macizo de Guamuhaya, considerado como uno de los sistemas montañosos más importantes del país, por su rica fauna, y su extensa zona boscosa, protegidos en el Parque Nacional Pico de Potrerillo, el cual se eleva a 931 metros sobre el nivel del mar.

Otros de los picos muy conocidos en la zona es el de San Juan, de 1,140 metros de altura. La demarcación es fertilizada por las aguas de diversos ríos que desembocan en el Caribe, entre ellos el propio Yayabo, el Zaza, el Agabama y el Jatibonico.

El 10 de octubre de 1978, el centro histórico de Sancti Spíritus o Espíritu Santo fue declarado Monumento Nacional.

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Notas:

[1] http://www.ecured.cu/index.php/Sancti_Sp%C3%ADritus_(municipio)

[2] La fundación de las primeras villas de la isla de Cuba. Editorial de Ciencias Sociales, p. 37,La Habana, 1986.

[3] Segundo Marín García. «Tierras de Magón Pueblo Viejo. Teatro Histórico del siglo XVI». Publicaciones Pérez Luna. Cuaderno No. 6, p. 8, Sancti Spíritus, 1957.



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